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Por Gabrielle
Aquí donde yo vivo por fin ha llegado la primavera, después de uno de los inviernos más fríos que recuerdo. Alemania puede ser horriblemente fría, y para mí, que soy del sur, el calor me es tan necesario como respirar.
Hace unos meses empezaron a renovar la fachada de dentro del edificio, allá por noviembre o algo así, pero claro, con 20 grados bajo cero es un poco difícil trabajar en el exterior, así que los obreros lo dejaron para cuando comenzara la primavera. El único problema de todo esto es que me he pasado todo el invierno con andamios delante de la ventana de mi cocina y de mi dormitorio, aunque no había peligro alguno, pues era imposible salir al exterior por la terraza, puesto que desmontaron el picaporte de la puerta. Si no fuera así, cualquiera podría haber accedido a mi ventana y haber entrado en la casa.
Anoche hizo una noche maravillosa. Fresquita pero no fría, y yo salí con unos amigos a dar una vuelta; fuimos al irlandés de la ciudad, ganamos una botella de Paddy jugando al trivial y por supuesto, nos la bebimos, con lo que llegué a casa un poco mas achispada de lo normal. Mi novio estaba ya durmiendo como era de esperar, así que me desnudé sin hacer ruido y me acosté a su lado, intentando no despertarlo. Antes de meterme en la cama dejé la ventana de la habitación abierta, esperando que con el fresco de la noche se me pasara un poco la borrachera. Tras una noche sin pesadillas, esta mañana me ha despertado un ruido, como el de las cortinas de la ventana al moverse, y cuando me he dado la vuelta para ver que era he notado una mano tapándome los ojos, y siseándome para que no dijera nada. Sonrío. Conozco a mi novio, esta es la clase de juegos que le encanta, así que me relajo, pienso que deben ser sólo las 8 de la mañana y que quizás le apetezca un rápido antes de irse a trabajar.
Con cuidado me pone un pañuelo sobre los ojos, mientras con la otra mano coge algo cuyo sonido conozco bien; son las esposas que le regalé por su cumpleaños el año pasado y que tanto le gusta utilizar para atarme y tenerme completamente a su merced. Le dejo hacer. Me ata al gancho que con ese propósito se encuentra en la cabecera de la cama. Vuelvo a oír el ruido de la ventana e imagino que hace un poco de viento, por eso se mueven las cortinas.
Ahora estoy esposada a la cama, con los ojos vendados, completamente desnuda y notando como su respiración se acelera al ponerse encima de mí. Empiezo a excitarme como una mona en celo, me encanta cuando lo hace así, sin decirme nada, como un desconocido al que no le importara ninguna otra cosa aparte de follarme, de meterme su polla grande y dura dentro y hacerme gemir y correrme como una perra. Noto su mano acariciando mis tetas, mi vientre, bajando hasta mi sexo. Empiezo a respirar apresuradamente. De repente se pone a horcajadas sobre mí y me coge la cabeza suavemente, aproximándomela hasta él, y noto la punta de algo suave y algo viscoso en los labios. Reconozco esa forma y me pongo a chupar su enorme polla con voracidad, lamiéndola y acogiéndola con mis labios. Noto un sabor algo extraño, pero pienso que a veces pasa, que el sabor de su polla varía de vez en cuando. Siempre me ha puesto cachonda comerle la polla, notarla dura dentro de mi boca, y normalmente cada vez se poner mas y mas dura cuando se la como, siempre dice que le encanta como se lo hago. Oigo un gemido reprimido, proveniente de él, y se la chupo con más fuerza. Entonces noto unos dedos juguetones a la entrada de mi vagina, introduciéndose en ella poco a poco al ritmo que marca mi mamada. De repente me mete dos dedos de una, y joder, tengo que tener la vagina desacostumbrada, me da la impresión de que son dos dedos enormes, mucho más grandes que los suyos. Empiezo a! gemir de placer mientras sigo chapándole la polla grande y dura. Su respiración se hace más y mas rápida, su polla empieza a contraerse con los movimientos que me dicen que no tardará en correrse, a mi me encanta jugar entonces, porque siempre me dice que me aparte, que se va a correr, y a mi me gusta chupársela hasta el ultimo minuto. Sigo. Pero esta vez él no dice nada, sigue empujando la polla dentro de mi boca. Finalmente se aparta con un gemido, medio segundo antes de correrse encima de mis tetas. Los dedos siguen jugando dentro de mí, no paran, y yo me asombro de su capacidad de no parar de masturbarme mientras se está corriendo. Vuelvo a oír el ruido en la ventana, realmente debe estar levantándose aire ahí afuera, no es normal tanto movimiento de cortinas.
De repente saca los dedos de dentro de mi, oigo pasos y al momento vuelve y poner algo frío entre mis piernas, está muy frío. Pregunto que qué es eso y me lo pone bajo la nariz para que pueda olerlo, es un calabacín, exactamente el calabacín que voy a utilizar esta noche para la cena que tenemos con los amigos. Me pone el calabacín a la entrada de mi vagina y yo me estremezco, está demasiado frío.
Humedece la entrada de mi vagina con su lengua y vuelve a intentarlo con el calabacín. Esta vez pasa sin demasiada dificultad. Empieza a follarme con el calabacín mientras me acaricia el clítoris suavemente con la lengua, haciéndome estremecer de placer. El ritmo de la verdura dentro de mi coño es cada vez mas y mas rápido, y yo empiezo a jadear, a curvar la espalada buscando mas de eso, retorciendo mis caderas bajo el azote de su lengua, rápida y salvaje. El jadeo se convierte en gemido, estoy a punto de correrme y no me importa nada en el mundo aparte de ese calabacín enorme, esa lengua y el sonido de mis propios gemidos, que mucho me temo que van a despertar a todos los vecinos, aunque eso ahora mismo no me importa nada. Con un grito bestial me corro, me corro como hacia tiempo que no me corría, expulsando con la fuerza de mis músculos al contraerse el calabacín de mi coño. Me quedo exhausta, intentando recobrar la respiración mientras todavía siempre dentro de mi vagina el frescor del calabacín recién sacado del frigorífico.
Noto a mi novio incorporarse encima de mi, abrirme las piernas suavemente y meterme los dedos otra vez, noto un respingo de sorpresa, supongo que al constatar que estoy completamente empapada. Me pasa la lengua suavemente por la parte mas mojada, mete un dedo y me lo da a chupar, cosa que yo hago con fruición. Se poner encima de mi de nuevo, me acerca la polla a la boca y yole doy una lametada, me sorprendo al comprobar que está completamente dura otra vez. Baja a la altura de mi coño y me la mete suavemente, hasta el fondo, haciéndome gemir de nuevo. Pero de pronto se para, parece cambiar de opinión, y de hecho es lo que hace, puesto que empieza a acariciarme el ano, intenta meterme un dedo poco a poco y baja hasta ahí, empezando a besarlo y a humedecerlo con su lengua. Yo casi exploto por la excitación. Cuando ya esta suficientemente húmedo se poner de nuevo encima mío, y cuando noto su polla-ahora parece un poco mas delgada, lo que son las cosas- alrededor de mi culo empiezo a mojarme como una loca, esa sensación me encanta. Empieza a encularme poco a poco, mientras me mete los dedos en el coño para ir tanteando sus avances dentro de mi culo. Al cabo de unos segundos coge confianza y me mete mas la polla, yo creo morirme de gusto. Acaba con las contemplaciones mientras me encula salvajemente, y ahora si estoy segura de que todos los vecinos pueden oír mis gritos, me encanta, no paro de chorrear, casi no siento sus dedos dentro de mi coño de lo mojada que estoy. Con un grito se corre dentro de mi culo al mismo tiempo que yo, y se desploma sobre mi cuerpo, lo único que me pasa por la cabeza en ese momento es que parece tener menos vello en el pecho de lo normal. Me quedo exhausta sobre la cama, todavía esposada y llenos de leche dos de mis tres agujeros. Empiezo a bostezar, como me pasa siempre después de una buena corrida. Y poco a poco me voy quedando dormida, Me parece oir de nuevo el ruido de las cortinas y me quedo dormida pensando en que debería cerrar la ventana, quien sabe, con tanto aire a lo mejor me resfrío. Aunque me da la impresión de haber dormido solo unos minutos, cuando me despierto y miro el reloj son ya las 11 de la mañana, menos mal que hoy empiezo las vacaciones de Semana Santa y no tengo que trabajar. No hay ni rastro de mi novio, ni una nota ni nada. Me da igual. Enciendo la cafetera mientras de dirijo a la ducha, donde me vuelvo a masturbar pensando en la magnifica sesión de sexo de esa mañana, realmente mi chico ha estado espectacular hoy. Suena el teléfono y yo me pongo a jurar en arameo porque estaba a punto de meterme en la ducha. Es mi chico, me encanta oír su voz. Está tenso, un día duro en el trabajo, seguramente, me pongo a murmurarle guarrerías por el auricular y él se relaja un poco, eso le encanta. Al cabo de un rato oigo como se baja la cremallera, se está masturbando. Yo me asombro de que después de las dos corridas de esta mañana todavía le queden fuerzas. Se corre con un gemidito, no demasiado fuerte, sus compañeros del despacho de al lado podrían oírlo. Mientras se limpia le doy las gracias por lo de por la mañana y el me asegura que no sabe de qué le estoy hablando. Yo me río. Le encanta ese juego. Colgamos, mientras me ducho sigo sonriendo, ese polvo no lo olvidaría nadie en un millón de años. Abro la ventana del cuarto de baño y me encentro con que los obreros han reanudado las obras, un chico muy guapo, posiblemente de origen turco, me saluda con una sonrisa un poco mas simpática de lo normal, mientras me mira a los ojos y deja caer la mirada a donde empieza la toalla y empiezan mis tetas. Al cabo de un momento, me doy cuenta de que otros dos chicos se han unido al primero, y siguen trabajando sin dejar de mirarme de reojo. Me fijo en sus manos, manos grandes de dedos gruesos, como los dedos de ¿mi chico? esa misma mañana dentro de mi coño. También me doy cuenta de que no hay nada de viento, así que como coño se ha estado moviendo la cortina toda la mañana??? De repente una sospecha se abre paso en mi mente, y marco el teléfono de la oficina de mi chico, lo coge apresurado, susurrándome que le encantaría tenerme encime de su polla en ese mismo momento. Le dije que si no ha tenido bastante esa mañana. Me responde que no sabe de qué le estoy hablando, que por la mañana se fue a las ocho en punto, dejándome desnuda encima de la cama. Estoy en la cocina, cuando miro por la ventana veo a uno de los jóvenes mirándome, y mientras sigo hablando veo como el chico se lleva los dedos índice y corazón debajo de la nariz y los huele con delicadeza, chupándolos a continuación sin dejar de mirarme fijamente. En ese momento lo entiendo todo, mi novio no para de preguntarme que por qué repito tanto lo de por la mañana, le digo que no tiene importancia y le pregunto si había hecho aire por la mañana, me responde que claro que no. Entonces cuelgo, vuelvo a mirar al chico, me doy cuenta de que tiene una erección tremenda y lo entiendo todo, mientras se me cae el teléfono al comprobar que mi calabacín se encuentra en el andamio delante de la cocina.
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