EL RICO CULO DE YOLI



Por Dios Sensual

El mejor placer sexual a veces, es aquel que uno da sintiendo placer también. Me complacía excitar hasta el delirio a Yoli. Me excitaba mucho desbordarla de arrechura, para eso empezaba besándola y acariciándola suave y apasionadamente. Mi fijación por lamerle la vagina era la primera gran escena. La colocaba echada sobre mi escritorio con las piernas abiertas hacia arriba y empezaba a disfrutar del aroma de su piel y de los pliegues de su vagina. Me pasaba buen tiempo oliendo el olor placenteramente perturbante de su vulva. Deslizaba suavemente mi rostro y mis labios sobre su monte de venus. Acariciaba sus pelillos y lamía apasionadamente su piel desnuda alrededor de su gran vagina. Me iba acercando lentamente hasta su vibrante clítoris y lo rosaba con mis labios. Me dedicaba a estimular, acariciar y rosar suavemente con mis labios y dedos su palpitante clítoris. Me gustaba estimularla y sentir cómo su rica vagina empezaba a humedecerse.

Yoli con las piernas estiradas y abiertas hacia arriba me ofrecía con total libertad, la delicia que tenía ahí en medio. El olor de sus labios vaginales me fascinaban y me hacían delirar de placer. La cara de Yoli, al sentir cada caricia, rose y beso mío, expresaba placer y divina arrechura. Yo hacía todo eso porque me gustaba ver esa mirada desencajada por la excitación que expresa. Y cuando ella ya soltaba sus placenteros jugos lubricantes, yo succionaba sus labios y su clítoris con gran deleite. Chupaba y lamía su vibrante clítoris que la hacían humedecer más todavía. Entonces levantaba más sus piernas y olfateaba su rico culo. Yoli ya había estado extasiada con mi adoración de su vagina. Mi nariz, mi boca, mis labios y mi lengua adorando su clítoris y sus labios vaginales la hacían sentir una Reyna del sexo, le hacían sentir el poder del sexo y por lo tanto se entregaba a mí con todas sus energías y encantos.

La primera vez que olí y lamí su culo, luego de haber estado adorando su rica vagina, le sorprendió y maravilló. No lo podía creer, pensó que quizá me había inclinado mucho y en vez de besar sus labios vaginales, por error había lamido su culo. Pero al sentir que yo continuaba oliendo y besando su culo, y además deslizaba mi lengua por su rico esfínter anal, se sintió aceptada, se sintió amada, se sintió una diosa del sexo y orgullosa de tener a su enamorado ahí abajo, lamiendo y complaciéndose con lo que se supone es asqueroso. En ese momento de supremo placer, ella confirmaba que tanto su enamorado como ella misma, sentían muchísimos de hacer y sentir todas esas cosas.

Sin avergonzarse más, Yoli abrió más las piernas y entregó con total libertad su delicioso culo para que yo sintiera su olor y sabor. Yoli se fascinó con el morbo y arrechura de sentir que yo besara y lamiera su culo. Por primera vez en su vida, ese culo que siempre le había parecido asqueroso le resultaba placentero y excitante. Para darle confianza, yo la interrogué con lujuria. “¿Te gusta que haga esto? Entre el placer y la poca vergüenza que todavía le quedaba, enmudeció un momento y luego, jadeó y balbuceó. ¿Sí, me gusta, se siente rico. Tus labios y tu lengua se sienten ricos” Entonces yo besé y jugueteé mi lengua con más intensidad en su rico culo.

“Que riiico huele tu culo, que riiico” Le dije poseído por la fascinación que sentía por el acto que estábamos haciendo. Mis palabras fueron intensas y ella muy excitada y complacida participó de mis comentarios. “Me gusta que te guste” dijo poseída por el gran placer que sentía en ese momento. Entonces bajó de mi escritorio, nos besamos y tras coger mi pinga entre sus manos empezó a lamer con su rica lengua, la circularidad de mi pinga. Luego se puso a besar mi falo con dulzura, luego empezó a chupar y finalmente me mamó la pinga divinamente. Yoli se había dedicado a aprender a chupármela y a darme placer con su boca. Eso es lo que quería mi pinga. Quería sentir la boca de Yoli, quería sentir cómo ella mamaba y mamaba placenteramente mi falo caliente. Así como yo, Yoli también quiso lamer mi culo. Me dio vuelta y se extasió besándome, deslizando su lengua por mi culo. Ella se liberó y se entregó al placer sin barreras. Empezamos a cachar, y sus flujos vaginales me embriagaron. Su calor, sudor y vibración me enloqueció. Mi pinga se deslizaba entre sus labios vaginales y presionaba eficazmente su clítoris. Yoli balbuceaba y me decía: “Te amo, que rico me cachas, que riiica tu pinga, ahh. . .”

Sus palabras me encendieron más. Llevaba mi dedo hasta su culo y luego olía mi dedo para sentir el rico olor de su culo. Sentir este aroma me arrechaba muchísimo más. Penetraba toda mi pinga en su vulva y sentía palpitar su culo. Las contracciones de su vagina, las sentía también en su culo. Yoli desencadenó innumerables orgasmos. Cada una de sus lluvias celestiales las sentí complacido y me aceleraban a follarla y follarla con gran instinto placentero. Yoli muy morbosa y perversa, empezó a tocarme el culo. Le gustaba tocarme el culo mientras me la cachaba. Ella sabía que su dedo me producía placer y más arrechura. Entonces sentí salpicar mi semen intenso dentro de su placentera vagina. Yoli me rasguñó, me mordió, me abrazó y besó hasta casi comerme de placer. El rico olor de su culo había conducido toda mi arrechura hasta ese supremo momento placer. Yoli casi desvaneciéndose dijo: “que riiica tu pinga mi amor, que rica tu pinga”.



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