LE MONTE LOS CUERNOS A MI ESPOSO CON EL COMPADRE



Por mercedes roman

Les cuento que siempre me he sentido una puta gratis pero nunca había podido hacerlo ya que vengo de una familia tradicional y me cuidaba de hacer locura aunque siempre pensaba en eso ya que me exitaba.
Pero les quiero decir que por fin pude cumplir mi fantasía cuando menos lo esperaba y con quien menos me esperaba.
Fue una tarde de comienzo del fin de semana pasado, esta sola en la casa ya que mi hija se había ido con una tía a pasar unos días con ella y mi esposo recién había salido a encontrarse con unos amigo a ver un partido de básquet, el me había invitado pero estaba muy cansada del trabajo y decidí no acompañarlo aunque me gusta ese deporte. Antes de salir me dijo que le preparara la cena y yo no me negué a pesar de que me sentía bastante cansada.
Había pasado como media hora de haber salido mi esposo cuando tocan a la puerta, abro me consigo con mi compadre y un amigo de él que venían a visitar a mi marido. Yo los recibí como siempre les ofrecí unos refrescos y me senté un rato a conversar. Mi compadre que es bien conocido como un vagabundo no me quitaba los ojos de encima, me miraba todo el cuerpo y el amigo que tiene una cara de sádico el desgraciado hacia lo mismo, me miraba de pies a cabeza, les dije que mi esposo no se encontraba para ver si se retiraban ya que quería hacerle la cena y acostarme.
El compadre comenzó a hablar, a echar chistes y a mi me daba pena decirle que quería dormir y me quede con ellos, al rato me levante para ir adelantando la comida mientras charlábamos a través de una ventana que comunica la sala con la cocina. Como estaba en casa yo acostumbro a ponerme ropa bastante ligera para relajarme y no me había dado cuenta que tan cómoda estaba ya en la cocina, pensé ¡Dios mió, casi estoy desnuda¡ con un vestido muy corto y bastante insinuante. Y me dije bueno ya ellos vieron lo que iban a ver y seguí cocinando y conversando. Coloque la comida en el horno y les dije que me quería dar un baño y ellos seguían allí yo solo pensaba en que quería estar sola.
Me di un buen baño y me volví a vestir lo más cómodo que pude ya que lo que quería era descansar. Me fui a la cocina para ver como seguía la cena y de repente entro el compadre que quería tomar un poco de agua le dije que la tomara pero cuando fue a agarrar el vaso me rozo el trasero, yo me puse muy nerviosa e incomoda pero en ese momento no le pare mucho al asunto, cuando trate de abrir el horno para ver la comida el vuelve a pasar y me hace lo mismo, me pasa cerca yo lo mire y solo vi que me estaba morboseando. Eso me incomodo pero a la vez me gustaba y me excitaba un poco, yo permanecí callada y como ignorando la situación. El compadre me empezó a decir que estaba bonita, que me conservo muy bien y esa manera de mirarme me ponía nerviosa.
Yo me senté mientras el amigo lo esperaba en la sala. El compa también se sentó a conversar y a decirme cosas ya subidas un poco de tono, de repente me pone la mano en la pierna, yo la quite, al rato volvió hacer lo mismo, yo nerviosa me paro de la mesa, llame a mi esposo, le pregunte que a que hora llegaría y me dijo que tardaría.
Me volví a sentar pero un poco excitada, pensando: esta es la oportunidad de ser la putica que siempre he querido ser pero pensaba en mi esposo y me cohibía, el compadre se dio cuenta que lo que decía me excitaba y me calentaba, me vuelve a poner la mano en la pierna y esta vez no hice nada, solo sentía que me ponía húmeda y que me gustaba, fue subiendo la mano y cuando vine a darme cuenta me estaba tocando mi húmedo chocho y me dijo que estaba rica como para mamarme y sentía que iba a explotar, me pare de repente, apague la cocina, cuando lo veo estaba de rodillas bajándome los hilos dentales, me paso su caliente lengua por el papo y yo sentía que estallaba, que rico sentía, de pronto vi al amigo del compadre parado en la puerta viendo todo y eso me excito mucho más, yo solo me meneaba como una culebra mientras el compadre me chupaba de lo más rico, me metía la lengua, me puso una pierna en una silla para abrirme mejor y seguir chupando me daba mordiscos.
El amigo se acerco y me dijo que era una perrita, que me gusta que me mamen y me dijo: vamos a probar un poco y comenzó a manosearme, chuparme las tetas, comencé a temblar, sentía que me iba a derretir, las piernas no me daban, sentía que no aguantaba, el compadre me miraba y me decía: comadre usted es una verdadera puta, que rico esta este papo y el amigo se unía y decía si, es una perra rica y eso me ponía más y más caliente, sentía que iba a acabar. De repente el compadre se levanta y vi cuando se saco su guevo, yo lo mire emocionada, nunca había visto uno tan grande como ese y me dijo: ahora si vas a gozar de lo lindo, se sentó y me puso de espalda a el y yo me lo fui metiendo poco a poco hasta el fondo, yo me meneaba, subía y bajaba, cuando vi al amigo se estaba sacando su verga y solo me provocaba mamar y fue lo que hice, comencé a mamársela toda, gemía de placer y el compadre me decía que rica puta, sigue así culebrita, esas palabras me hacían humedecer el chocho, le mojaba todo.
De pronto el compadre se levanto, me llevó a la cama, se acostó y le dijo al amigo: vamos a reventar a esta perra, me volví a meter ese rico guevo y el amigo me hizo lo que mi marido nunca había podido hacer. Se puso crema que tenía en la mesa de noche porque no tenía más nada a mano y me empezó a meter su verga por el culo, yo casi gritaba ya que me dolía pero a la vez pensaba que era lo que más había deseado y tenia que aguantar, el compadre decía: aguanta perra que vas a gozar y así fue, yo gemía de placer y de dolor. Que rico decía, un dolor y un placer, yo solo decía: me duele pero es rico. El amigo decía eres una verdadera puta, me manoseaba toda, el compadre como podía me mamaba las tetas. Yo gozaba, de repente el compadre quería acabar y el amigo también y el compadre dijo te voy a llenar ese papo de leche y el amigo me metió su guevo en la boca y me dijo que me la llenaría, yo explotaba de placer, acabe y el compadre se corrió y el amigo me hizo tragarme toda le leche.
Sentía que mi cuerpo no aguantaba pero tenía que pararme y les dije que tenían que irse y ellos así lo hicieron, pero antes el muy desgraciado amiguito del compadre me dijo: y entonces perra lo disfrutaste, cuando lo repetimos? yo les dije que más nunca pero todos los días pienso en esa experiencia y me pone full de cachua aunque cada vez que miro a mi esposo me da pena y remordimiento de conciencia.
Ayer fue el compadre a visitarnos, me puse nerviosa, hubo un momento en el que quede sola con él y me dijo: mi puta mi amigo me pregunta todos los días que cuando venimos a cogerte. Me excite pero le saque el cuerpo.
¿Que piensan? a pesar de que me gustó y que me excita cada vez que pienso en esa locura rica, siento que he traicionado a mi marido ¿debería seguir haciéndolo o paro? no se, opinen. Se los agradezco.



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