Por Erick y Vero
Mi postgraduación como re-puta
Bueno, ya me había graduado con aquella noche en el Baccarat tanto que, unos años después regresamos uno de los meseros se acordaba. Y después de los saludos vi que estaba todo excitado. El local había cambiado, le habían ampliado el palco y colocado un tapanco para coger más a gusto. Y preguntando uno de los meseros se acordaba de los que mi marido mencionaba. No se acordaba de mí, pero asumió que era verdad, eran muchos detalles. Y además ¿Quién gratuitamente se auto llamaría de puta, si no lo fuera o hubiera sido?
Con mucha deferencia nos atendieron, mi marido alcanzó a oir a un mesero diciéndole a otro: ¡Ella trabajó aquí y ahora está muy bien!! Eso los emocionó, varios se acercaron a saludarla.
Después de unos tragos decidimos conocer el tapanco y subimos. Eran dos ambientes abiertos, en uno estaba una pareja desnuda cogiendo, nos quedamos en el primero, y pronto ya estaba desnuda y mamando verga. Varios meseros subieron curiosos y se quedaban viéndome. Después mi marido me colocó en la parte alta de la escalera de acceso, en el primer escalón, moviendo las nalgas al mamar. Él me hacía señal de moverlas cuando algún curioso se asomaba. Más tarde nos acostamos en una tarima recubierta por almohadones y me coloqué de ranita para que me jodiera. Estando así subió de nuevo el mesero más antiguo que no resistió y comenzó a manosearme.
Mi marido le decía: ¡Mira aquí José, mete mano en la mejor puta que ya trabajó en el Baccarat! Aprovecha que no vas a encontrar otra puta mejor…! ¡Mira que buena nalga cabrón! Y José metía mano por todos lados… Finalmente me cogió inclinada sobre la tarima.
Bueno, pero antes, volviendo a unos meses después de lo contado antes, ya muy suelta, o sea muy puta, hicimos otra cosas, entre las que recuerdo una muy especial. Él estaba en otro país, yo tenía que encontrarlo, y tendría que hacer escala en Rio de Janeiro, era una buena oportunidad de una aventura, lo conversamos por teléfono y me sugirió hospedarme en un hotel de la playa de Copacabana, el Debret y ver que “cazaba” en el bar que estaba enfrente. Me gustó la idea y así lo hice. Ya hospedada, me vestí como nacional de paso. No como puta local. Senté y pedí una clásica cerveza tipo chopp. Dos hombres sentados próximos, comenzaron a verme y poco después a hacer una plática de “aquellas”, de enganchar. Entré en la jugada y poco después ya estaban en mi mesa invitándome los tragos. Eran unos ejecutivos chilenos hospedados en el mismo hotel y comenzaron a preguntarme a donde ir. Conduje la plática hacia lugares “calientes” a donde “mi esposo me había llevado”. Pronto salió la invitación de que los llevara a alguno. Y por supuesto que acepté. Uno decidió volver al hotel.
Decidí ir al Baccarat. Llegando el güey estaba sorprendido, era un viernes, el día más movido, y estaba lleno. Nos sentamos donde ya sabía que era mejor y esperé que mi “inocente cliente” absorbiera el ambiente. Estaba pendejo viendo tanta cogedera tan al descubierto. Tanta nalga, chiches, bocas y palos moviéndose. Una puta sentada junto a nosotros tranquilamente estaba mamando a su cliente, de pie frente a ella. Y otras estaban cogiendo en diversas posturas.
Con el show de sexo en vivo, mi cliente terminó de calentarse, además de que ya le había sacado el palo y se lo estaba moviendo. Me abrió el vestido y sentada en sus piernas me lo quité para que me cachondeara a gusto. Terminado el show, me quité la tanga y lo monté de frente, encajándome en su verga y dejándole mis nalgas para apoyarme en la culeada. Me decía algo como: “¡Como mueves el culo hija ´e puta! ¡Qué puta eres! ¡Siiii, asíii…! (En chileno)
Cuando nos venimos, descansando me decía: No me engañas… tu eres del ambiente… ¡Eres muy buena nalga!
Poco después salimos de regreso al hotel, tranquilos y satisfechos. Llegamos y cada uno pidió su llave, pero me fui a su cuarto. Llegando, me di cuenta que estaba más borracho de lo que pensaba, se fue directo al baño. En cuanto salía, me desnudé y lo esperé en la cama, reclinada de piernas abiertas. Salió, comenzó a acariciarme y … se quedó dormido… Fastidiada, llamé a su amigo: disculpa que te llame a esta hora, pero tu amigo está perdido de borracho. Vestí solamente la blusa, que escasamente me cubría los pelos, y así le abrí la puerta. Vió al amigo, confirmó que estaba bien… bien borracho y entonces me vio a mí. Sorprendido me recorrió de arriba abajo y me preguntó. ¿Estaban culeando? Se suponía que esa era la idea ahora, pero me dejó abanicándome. ¿Es cuestión d pago? Nooo, es cuestión d cumplir…
Con eso, se acercó abrazándome y cachondeándome. Pronto ya estaba sin blusa. Y él sin ropa. Parándome inclinada sobre un sofá, le ofrecí las nalgas, de inmediato sentí como me las sujetaba y metía una buena verga por la chucha, diciendo algo como: La Patria no puede quedar deshonrada, y menos con un puta extranjera, yo apoyo a mi amigo.
Me cogió dos veces… y yo feliz… Vero eglu@hotmail.com
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