MI PRIMA SUSANITA



Por montana.16

MI PRIMITA SUSANA

Desde la secundaria he sido un fanático del sexo, tuve tantos sueños eróticos que si darme cuenta, me excitaban más las niñas menores. Veía a las niñas de las primarias cuando subían al camión y me agachaba para mirarle sus calzoncitos, a una de estas, cuando yo iba en tercero de secundaria, le di veinte pesos por dejarse coger por su culito, después me buscaba seguido para volver a coger, así como dos de sus amigas a las que les dijo lo que le había hecho, solo que a ellas no le daba dinero, solo verga. A una de ellas si desvirgue. Me encantaba mirar y lamer sus panochitas limpias de pelitos.
Cuando tenía 20 años, en una ocasión hubo una reunión familiar en casa de una de mis tías, ellos tenía una alberca y cuando llegamos mis papás y yo, mis pequeñas primitas andaban ya con unos bikincitos, con los que se veían deliciosas, se les metía tanto por detrás, que ya parecía que traían tanguitas, y no se diga por enfrente, su coñito se partía en dos pequeños pedacitos deliciosos.
Al vernos llegar, mis primitas fueron las primeras en salir a recibirnos, llenándome de besos principalmente a mí, mi primita Susana, que tenía 9 años, quien me abrazaba y me pedía que me apurara a cambiarme de ropa y me pusiera mi traje de baño, para meterme a la alberca con ellas.
Y es que desde muy pequeña, siempre la anduve cargando, jugaba con ella, me la llevaba a la tienda y le compraba el dulce que ella me pidiera. En pocas palabras, era mi consentida, así como su hermanita Miriam, quien era 2 años menor.
Me cambie y me metí a la alberca con ellas, unos minutos después llegaron otras tías con sus hijas, quienes también era muy lindas y casi de la misma edad que Susana y Miriam.
Como de todos los primos yo era el más grande de edad y el único varón, todas las niñas se me subían encima, me abrazaban y querían que jugara con todas, lo cual yo aprovechaba para tocarle a cada una, sus nalguitas, sus pechitos y sus coñitos, sin que ninguna protestara, ya que era el único que jugaba con ellas, que las consentía y que se dejaba hacer lo que ellas quisieran, así como también ellas se dejaban hacer por mí.
Mientras regados en la cocina, en la sala y en el patio, se encontraban platicando mis tías y tíos, de sus asuntos de trabajo y otras cosas, sin ponerles atención a las niñas, ya que confiaban en que yo las cuidaba.
Ya en la tarde, cerca de las cinco y media, se fueron saliendo de la alberca cada una de mis primitas, para irse a bañar y a cambiar de ropa, ya que algunas ya estaban cansadas y otras ya tenían frio. Al final nos quedamos solos Susanita y yo. Jugaba con ella, la abrazaba y discretamente le agarraba su coñito por encima de su bikincito, así como su culito. Estaba súper excitado de tanto tocarla, ya que ella no decía nada y mas por que en una oportunidad, pude jalar hacia abajo de su bikincito, por lo que metí mis dedos y palpe su delicioso coñito. Susanita no dijo nada, solo sonrió y seguimos jugando, le repegaba en sus nalguitas mi dura verga una y otra vez, así como también le agarraba sus pechitos.
Una media hora después, me dijo que ya se quería bañar y cambiar de ropa. Mire a mi alrededor y no había nadie, ni en la alberca, ni en el patio, por lo que me salí de la alberca y la seguí hasta el baño que estaba en el patio, la espié y justo cuando estaba totalmente desnuda, me metí con ella, se asusto y me dijo que se estaba cambiando, pero en ningún momento hiso algo por cubrirse, por lo que pude verle su rosado coñito, delicioso y sin ningún pelito.
Una vaginita así, infantil y sin pelitos es lo más rico y delicioso que puede haber.
Le dije que me quería bañar con ella, al principio ella no quería, pero después de insistirle y de recordarle que todo el día había estado jugando con ella y que no tenía nada de malo en que nos bañáramos juntos ya que éramos primos, al final acepto. Entonces me despoje de mi bañador y mi erecta y dura verga quedo frente a sus ojitos, que no dejaban de mirarla. Le dije que le ayudaría a bañarse y dijo que si, así que agarre el jabón y comencé a lavar su bello y delicado cuerpecito, recorriendo cada centímetro de él. Sus pechitos, sus nalguitas, sus piernitas y cuando llegué a su coñito, ahí me detuve y lave despacio, metiéndole los dedos entre sus labios íntimos, Susanita abría sus piernitas y me dejaba ir más allá. Deje de lavarle y le abrí a la regadera para enjuagarle, entonces cuando ya había terminado de quitarle todo el jabón, volví a acariciar su coñito, luego de un ratito, me puse de rodillas, le levante su piernita derecha, poniéndola sobre mi hombro y comencé a lamer su virginal coñito, metiéndole la lengua en su cuevita y un dedo en su culito. Susanita al sentir esto, comenzó a gemir despacio y era delicioso escucharla.
Entonces me dijo que había visto las noches anteriores a su papá hacerle lo mismo a su mamá, pero en la cama, así como también había visto que su papá le metía su cosa a su mamá en su conchita y que luego su mamá se la chupaba y se tomaba un líquido blanco que le salía a su papá de su cosa.
Un rato después de estarle chupando su rico coñito a Susanita y de estarle metiendo y sacando un dedo de su culito, me dijo:
-Méteme tu cosa en mi conchita primo, quiero sentir como siente mi mami y luego yo te la chupo, ¿sí?- Susanita.
-Si primita, si.- Le conteste.
Y no hacía falta que me lo pidiera, de por si pensaba meterle la verga en su delicioso coñito. Así que me levante y me senté en la tasa, le dije que pusiera una piernita a cada lado de mi cuerpo, agarre mi verga y se la comencé a tallar en la entrada de su cuevita, luego la centre, la agarre de su cinturita y despacio la fui sentando sobre mi dura y erecta verga, poco a poco iba abriendo sus labios vaginales. Susanita me dijo que le dolía, le dije que se aguantara, que pronto le pasaría el dolor, entonces comenzó a gritarme que le dolía mucho y para callarla, la bese con pasión y furia, hasta que la punta de mi verga toco el fundo de su apretado coñito, entonces me quede quieto un rato para que le pasara el dolor. Cuando este paso, la agarre de sus piernitas y la comencé a subir y a bajar despacio, poco a poco fui haciéndolo mas fuerte, hasta que se acostumbro. Así estuvimos hasta que me vine dentro de su coñito, que fue incapaz de contener toda mi leche, ya que comenzó a correr por sus piernitas y mis huevos. Ya que había terminado de eyacular toda mi leche, la levante y se arrodillo frente a mí, agarro con sus manitas mi aun erecta verga, manchada de leche y un poco de sangre, la limpio con su bikincito y comenzó a chupármela, lo hacía tan rico que me vine por segunda vez ahora dentro de su cálida boquita, tomándose casi toda mi leche.
Cuando termino, le ayude a lavarse y luego lo hice yo. Salimos del baño sin que nadie nos viera, se dirigió a su recamara para cambiarse de ropa, cuando bajo se puso a jugar con mis otras primas.
Durante varios mese no tuve contacto con mi primita, hasta que una tarde me hablo por teléfono mi tía Esthela, mamá de Susanita, para pedirme de favor si podía ir al colegio por Susanita y después llevarla a mí cas, ya que había llevado al médico a Miriam y después tenía que ir a trabajar, que en la noche pasaría por ella, ya que mi tío también estaba trabajando. Le dije que sí, ya que no tenía nada que hacer, aparte que estaría solo en casa. Cuando pase por mi primita, al verme me abrazo y me lleno de besos. Al llegar a mi casa, me dijo que si le podía hacer lo que le había hecho en el baño, que le había gustado mucho y que deseaba que se lo volviera a hacer, pero ahora en mi cama. Toda esa tarde estuvimos cogiendo, se la metí en su coñito, en su culito y también me hiso venir con su boquita.
Susanita fue la que le dio la idea a su mamá, que fuera yo el encargado de pasar al colegio por ella y por Miriam los días que no podían pasar por cuestiones de su trabajo, y que de ahí las llevara a mi casa, donde pasarían por ellas en la noche.
Así, al estar solos los tres en mi casa, aprovechamos Susanita y yo para coger, Miriam nos vio y quiso gozar también ella, solo que a ella no se la metí luego, la fui llevando poco a poco, hasta que cumplió los 9, entonces sí, también la desvirgué, así como también a otras de mis primitas.



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