Una fantasía de puta



Por Egon

Uma fantasía de puta
Ya teníamos algunos años de casados, todo tranquilo, nos entendíamos muy bien en todos los aspectos. Y comenzamos a hacer cosas diferentes, que nos dieron más sabor al caldo. Aprendimos como era el exhibicionismo de varias clases, coger en lugares de riesgo, etc. Finalmente entramos al movimiento swing. Fuimos a varios clubes en varias ciudades y ella descubrió su lado de puta… ¡Y cómo era gallina! Nada más veía una verga cerca, que ya se la estaba comiendo o metiendo. Tranquila…
Y ya experientes comenzamos a ir a unas boates muy calientes. Una de ellas tenía bancos a lo largo de las paredes, y mesitas. Las putas circulaban con poca, muy poca ropa y cogían o mamaban en los bancos, sin ninguna preocupación.
Acostumbrados a los ambientes, después de algunas veces, mi esposa andaba tranquila por el salón con únicamente las pantis y algo encima. O toda encuerada cuando me mamaba o le estaba metiendo el palo, o me mamaba. Todo bien.
Así, un día le dije:
-Cariño, ¿Y si vinieras una noche como una de las pirujas de la casa?
-¿Yo? Me respondió… y se quedó pensando sobre esa idea. ¿Yo… puta de aquí?
-Si… -agregué- Es lo que hemos estado haciendo desde hace algún tiempo. La diferencia sería que no estarías conmigo. O al menos no solo conmigo. Peo yo estaría cerca, a la vista, controlando todo.
Lo pensó otro ratito y aceptó sin más comentarios.
-Bueno, en ese caso, vamos a hablar con el gerente, ahí en la caja. Y fuimos.
Ella vestía una blusita bastante transparente y unas mini-pantis. Se le veía todo. El gerente me oyó, la vio de arriba abajo y le dijo que podía venir cualquier día, pero tendría que llegar a las 7 de la tarde. Ella aceptó con un gesto y regresamos a nuestra mesa pensando en el asunto.
Decidimos que sería el siguiente viernes, por ser un día en que habría muchos clientes. Un poco nerviosos, ese día se puso un vestidito sencillo, de abertura por la frente, para quitar fácilmente, una mini panti, también sencilla, y zapatos.
-Me siento rara amor… ser puta de a deveras… es diferente.
-¿Tienes miedo? Si tienes no vamos. No tenemos obligación…
-No, no es eso… si quiero ir, ya he sido la más zorra de varios locales, no es eso. Es por ser diferente… ¡Vamos! ¡Lleva tu puta a trabajar! ¡A ganar el pan con el sudor de sus nachas…! Y salimos.
Llegamos a la hora marcada, muy temprano para clientes, así que me cerca del local, esperé a que entrara y me quedé tomando unas cerveza en un barcito próximo. Después me fui a dar una vuelta y regresé a una buena hora para entrar como cliente. Entrando la vi, distraída, esperando clientes como las otras vagabundas. Me senté al fondo, pedí un trago y pronto se me acercó una, con la frase habitual:
-¿solito? ¿Quieres compañía?
-No gracias, por lo pronto no. Vio que era cierto y se fue.
Unos minutos después se acercó mi esposa, con la misma pregunta, y le di la misma respuesta. Pero en voz baja le pregunté como estaba. Bien, me respondió, esperando, como las otras putas…
Pasaron mas algunos minutos y finalmente llegaron más clientes. Fui a orinar y estaba otro hombre, un tipo platicador que comenzó a contar chistes. Nos caímos bien y me invitó a su mesa. Y ya ahí decidimos llamar algunas putas. Una rubia oxigenada ya estaba por ahí y se sentó sin pedir permiso, la dejamos. Y entonces le pedí a un mesero que nos mandara “aquella” bajita. Que llegó de inmediato. El tipo no estaba interesado en la rubia, así que de inmediato se dedicó a manosear mi esposa, que colaboró alegremente. En cuanto le chupaba las tetas a la rubia, vi como la gran puta se quedaba rápido sin vestido. Casi encuerada, solo de calzones. Y el tipo le manoseaba las nalgas y mamaba los pechos. Después él se paró y la sentó para colocarle la verga en la boca, que mi perra sin dudar se comió, dándole una buena mamada,
Después la puso de pie y le bajó los chones, metiéndole los dedos por la raja, parea en seguida colocarla montada en él para cogérsela. Y la perra se movía como loca. Se veía caliente y feliz. En ese momento me vine. Estaba calientísimo, pero no por la güera que me estaba cogiendo, sino por ver a mi esposa cogiendo como puta en un putero.
Cuando terminaron la sentó junto para beber un trago. Y me aproximé.
-¡Ah, qué buena cogida! ¡Buena nalga la de aquella vieja! ¿Y esta como se portó?
- ¡Muy bien también, mueve muy bien las nalgas y mama de lujo! ¡Me sacó toda la leche…! ¡Me dejó la verga seca!
Con esto le dijo que lo mamara de nuevo y ella lo hizo colocándose de pie frente a él, poniéndome las nalgas empinadas frente a mí.
No resistí, me paré atrás y le metí el fierro hasta el fondo, para diversión del tipo y de los que estaban viendo el show.
Cuando me vine, él la sentó en las piernas y viéndola, le dijo:
-¡Ah que hija de puta! ¡Qué puta eres!. Viéndome ella se rió y me dijo:
-Si soy muy puta ¿Verdad?
Solamente podía estar de acuerdo. Era mi puta particular…
Se vistió y poco después salimos como si me la estuviera llevando a un motel… a celebrar con varias buenas cogidas su nombramiento oficial de “perra profesional”
(¿zorra, puta, perra, gallina, golfa?



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