EL FANFARRON DEL TERCER PISO



Por karmapa

Mi oficina es la ultima del pasillo y es a la cual casi nunca nadie va, un día de tantos llego ese idiota pesado del tercer piso a pedirme el favor de que le ayudara con unos datos para un informe que el jefe le había pedido para primera hora de la siguiente mañana, yo le dije que no había problema y que si quería que cuando estuviera listo yo se los dejaba en su oficina, él dijo que no, que mas bien esperaba, que no tenia problema; bueno, me dispuse a ayudarlo con su trabajo.
me di cuenta que con la espera sentado en esa silla incomoda de mi oficina, se cambiaba de posturas cada segundo, subía la pierna, la cruzaba, la bajaba, en fin, sin numero de posiciones, hubo un momento en que lo pude ver como se rascaba su entrepierna y no me pareció nada agradable, después lo vi como se metió su mano por entre el pantalón y se acomodo su miembro, esa si me gusto, es mas me sentí excitada, creo que salió un olor que me gusto, pero seguí trabajando, él me preguntaba cosas ocasionalmente, yo respondía, y así fuimos entablando conversación, después de un buen rato estaba sentado a mi lado mirando lo que yo hacia, hubo un momento en el que pude ver su entrepierna y asumí, que su pene estaba erecto, sentí como mi corazón latía con rapidez, no podía dejar de mirar allí, oprimía una tecla de mi computador y miraba con mucho morbo y deseo ese pene, él se dio cuenta de que lo estaba mirando y sin disimular abrió las piernas y se toco por encima del pantalón, pude confirmar que tenia su pene erecto y ardiendo en deseo de penetrarme, enseguida no me hice de rogar y lo toque, le dije que si que lo tenia duro, el muy fanfarrón dijo que así mantenía para que cualquier ocasión que se suscitara no quedara mal, agrego que le encantaban desde siempre mis caderas, que tenia el mejor trasero de la empresa, que él tenia debates con otros compañeros y que siempre me llevaba a colación por el deseo que me tiene; cada silaba que salía de su boca me excitaba, mientras hablaba me tocaba los senos, me acariciaba la espalda, y me susurraba al oído, eso me calentaba mas y mas, hubo un momento que no aguante mas y le saque su pene del pantalón y se lo chupe no sin antes ver que tamaño, dios, que belleza de pene, inmenso como me encanta, me quede apretándolo en mi boca con un gusto inimaginable, lo chupaba, lo lamia, lo besaba, en fin, lo disfrute desde que lo vi, después de chuparlo y chuparlo el me decía que no lo hiciera acabar aun, que lo dejara penetrarme toda, eso me lo decía al oído, lo que sentía al escucharlo excitado rogándome porque no lo hiciera terminar en mi boca me hacia acelerar mas los latidos de mi corazón, cerré la puerta con seguro y me dirigí hacia él mirándole su pene, el me cogió con una fuerza demencial me bajo el pantalón de licra que tenia puesto y me quito la brasilera que llevaba, me chupaba
los senos me tocaba mi clítoris, me acariciaba mi culo y me hacia sentir en el cielo, yo solo podía disfrutar de ese pene, no sabíamos si parar de acariciarnos para disfrutar de los orgasmos de la penetración, que delicia…
Llego el momento de la penetración vaginal, mi escritorio era pequeño para tanto desfogue de pasión, él sudaba, yo disfrutaba, seguía empujando su pene hacia adentro de mi vagina, yo no quería que parara, cuando por fin pude tener mi orgasmo, no quería que se diera cuenta para que no me lo sacara, pero eso fue imposible, me dijo que, que rica vagina tenia, apretada, deliciosa, me volteo, quede de espaldas a él con mis pies en el piso junto a los suyos, me acariciaba mi culo y me lubricaba con su saliva, me acariciaba y me acariciaba todo mi culo, estaba deseosa de que me penetrara, yo le decía que me llenara de leche calientita, él me decía que si me gustaba que me dieran por el culo, yo le decía que ese placer no es para cualquiera, el me contesto que entonces él era uno de los pocos privilegiados, me acariciaba las nalgas, me las apretaba, quería dejarlas fijadas en su memoria, yo le decía con muchas ansias, que me rompiera el culo, que estaba deseosa de sentir su pene grandote en mi culo, el no se hizo esperar mas y me fue metiendo lentamente, lo dejo un buen rato allí sin moverlo, yo solo de sentirlo allí me excite mas, después empezó el movimiento mas delicioso, salía y entraba, entraba y salía deliciosamente de mi culo, me daba nalgadas, me dejaba ardiendo mi nalga de placer, me apretaba las nalgas mientras miraba salir y entrar su pene de mi culo, me cogía del pelo y me decía al oído que si me gustaba, yo le contestaba con mi voz jadeante que si, que no parara, que tenia el mejor pene que había podido disfrutar, él callaba y seguía con su mejor labor, solo miraba y me decía que un culo como el mío no era común, que era delicioso, que ojala se lo pudiera comer todos los días, cuando ya iba a terminar me dijo que no quería llenarme el culo que quería en mi boca, yo no pude resistir y le dije que si, así fue, me lleno la boca de su leche caliente y deliciosa, no pude aguantar y me la trague toda sin dejar perder ni una sola gota de ese licor de pasión.
Después que terminamos, le entregue su informe y el se fue dándome un delicioso beso, no se que quiso decir con ese beso, solo se, que al día siguiente el jefe lo traslado a otra sucursal.


Autor:
M.E.A.F.



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