Por LUPITA
Les agradezco el espacio, y deinmediato vi la respuesta en algunos correos electrónicos. Resulta que para que el patrón donde yo laboraba no se enterara que Rafael y yo seguiamos cogiendonos cariño, acepté la sugerencia de mi novio para salir con Alfredo, un chavo que me habia hablado siempre y, debo decirlo me movia el tapete, aunque era muy serio y cuando por fin le acepté el salir con el, me llevó a cenar y casi acabo violandolo yo, porque no se animaba a besarme, pero una vez que empezamos a fajar en el coche que su familia le habia prestado, poco a poco se animó y terminó buscando acariciarme la panocha que, por ese tiempo, ya Rafael me depilaba y debo decir que SAlfredo me fue prendiendo y me excitaba su torpeza a la hora de meterme mano, hasta que por fin se animó a pedirme que nos fueramos a un lugar donde estuvieramos tranquilos... y yo acepté.
Nos metimos a un Motel de la Calz. de Tlalpan, muy cerca del IMSS No. 10, y el pobre de Alfredo creo que en realidad me amaba, porque tardó bastante en encuerarme, y yo a el, pero a la mera hora se le vino abajo la erección, y tuve que mamarsela tantito y masturbarlo con lentitud para que se le parara por lo menos lo suficiente para podermela meter. Debo aclarar que Alfredo era Cristiano, o sea que asistia a una Iglesia de tipo evangelico en donde todo loq ue sea coger es pecado, asiq eu supongo que por esa idea de que ambos estabamos fornicando, a ASlfredo no se le paraba como debia ser, pero al final si pudo aunque solo me la metió en la clasica posición del Misionero... y yo cuidé de parecer muy experta en esas cosas y forcé un poco la entrada de su verga en mi ponche... y en ese momento, para mi buena o mala suerte, me empezó a bajar la regla.
Senti pena de empezar a sangrar, aunque aun era muy poco, cuando de repente vi que a Alfredo se le empezaron a rodar las lagrimas de la pura emoción de que,s egun el, me habia desfondado y me habia roto el himen; Al darme cuenta de su confusión lo dejé ahcer, y me aburmaba abrazandome, bensandome, diciendome que el estaba dispuesto a cumplirme, que se casaria conmigo, etc. y yo callada, mas que nada soprendida de que el chavo fuera de plano tan inocente de verdad.
Luego de que se vino dentro de mi, y aunque con rafael estaba acostumbrada a bañarme con el, y que el mismo lavara mi conchita mientras yo le lavaba los huevos, con Alfredo ni de chiste pasó asi, y apenado y todo, lo vi muy solicito poniendo a mi alcance la toalla para secarme, y caballeroso, se volteó a otro lado mientras yo me vestia, y ya en el coche no dejaba de garantizarme que me responderia en todo... y yo solo le decia que si con la cabeza, hasta que me entregó a la puerta del Sanatorio, en donde me esperaba Rafael, mi amante. Este vió cuando Alfredo me dió un beso en los labios y cariñosamente se despidió de mi, asi que al entrar, vi a Rafael en el extremo de la escalera, con cara de pocos amigos.
Rafael estaba molesto y como esanoche no estaba el doctor por haberse ido con su mujer aalguna parte, mi novio empezó a gritarme casi que donde habia estado, qué tanto habia hecho y cómo habia sido posible que en la primera cita me dejara coger por Alfredo. Me molesté y le dije que el mismo me habia animado a salir con Alfredo, asiq ue mas le valia, si es que queria que siguieramos cogiendo, que se quedara callado y todo mundo feliz, y esto lo hizo reaccionar y me abrazó, para luego empezar a besarme muy rico, mientras me decía que mi boca se sentía pulposa de tan cachonda que me veia.
Para no hacer larga la historia acabamos cogiendo esa misma noche, y Rafael me la metió de muy distintas maneras excitandome como pocas veces. No usó condón y mi ponche chacualeaba cuando el me la metia y sacaba, ya que con su verga estaba meneando los restos del semen de Alfredo, y aunque mo me hizo el sexo oral, me olisqueaba y decía excitado que olia a otro hombre, que me sentia mas caliente que otras veces, y puedo asegurar que era verdad, porque hasta la fecha, recuerdo que despues de esa vez, hubo muchas mas con Alfredo y con otros chicos, con los que cogí para que el aptrón no dijera nada de que rafael y yo andabamos, ya que nos habian sorprendido la hija del doctor y su mujer casi cogiendo y a el completamente encuerado en mi cama...
Mi novio decia luego que a el le gustaba batir el atolito del ponche de su noviecita santa, o sea yo.