VICTORIA... QUÉ VICTORIA !!!... (I)



Por Lotamoel

Si algo debo reconocer es que desde el mismo momento que me salió la primera gota de semen, las mujeres maduras fueron mi predilección; si algo debo agradecer es que desde muy joven tuve bastante éxito con ellas.. Será que, por los años o por experiencia, ellas no sólo saben dónde apuntar sino cómo dar en el blanco elegido.. Esto que les voy a narrar ocurrió hace ya unos años cuando yo tenía 40 años.

A Victoria, a veces la llamaré “Gringa” porque así le decimos, es una mujer de aproximadamente 60 años, un cuerpo sin exuberancias ni abundancias pero con lo suficiente para ser atractivo y que mantenía en forma gracias a horas de caminatas y gimnasio. Una mujer muy culta y educada con quien daba gusto conversar; casada con un tipo (10 años mayor), vago de aquellos que siempre vivió a costa de ella (venía de familia adinerada) y con quien se mostraba profundamente enamorada. Teníamos una amiga en común, Nora, muy afecta a realizar reuniones en su casa y donde nos encontrábamos mi mujer, yo, la Gringa y su marido. Precisamente por Nora en alguna charla confidencial me enteré que el marido hacía muchos años venía arrastrando una enfermedad que lo dejó impotente y que ella (la Gringa) sufría horrores no solo por la enfermedad sino por la imposibilidad de mantener sexo siendo ella una mujer muy sanguínea y fogosa en la intimidad. Me sorprendió escuchar esto ya que la Gringa, mostrándose tan fina y delicada, era como medio imposible imaginarla en efervescencia sexual.. Si bien sorprendido, no dejé de tomar debida nota de este dato de no menor importancia y comencé a mirarla con otros ojos, o sea, mirándola como una mujer necesitada a la que me encantaría satisfacer.

Tuve que iniciar un trabajo hormiga ya que tenía que andar con pies de plomo; la Gringa y mi mujer se conocían de las reuniones en casa de Nora y, obviamente, yo conocía a su marido, la tarea era difícil pero mi imaginación decía que el premio lo merecía. La cosa es que de ahí en más, cada vez que nos encontrábamos en casa de Nora, tuve con ella esos pequeños gestos o atenciones que no cuestan nada pero que a las mujeres le gusta y que la Gringa siempre retribuía con una sonrisa diciéndome “Gracias, sos un dulce”..

Un día al salir del trabajo se me ocurrió entrar a la confitería a tomarme un cafecito y con quien me encuentro ??.. Con Nora y la Gringa que conversaban mientras tomaban un café. Me acerqué a saludarlas y
me invitan a compartir la mesa, cosa que hice, hablando de intrascendencias hasta que Nora se levantó para ir hasta el baño.. Primera vez que estaba aunque sea un momento a solas con la Gringa, decidí que era la oportunidad para dar el primer gran paso así que le pregunté “Cómo estás ??” y sin darle tiempo a responder y mirándole abierta y ostensiblemente su cuerpo, cosa que ella advirtió, continué “Pregunta tonta la mía, a la vista está que estás muy bien !!”.. Se turbó por un instante, pero enseguida sonrió y tomándome al pasar la mano dijo “Sos un dulce, sabés como tratar a las mujeres..”. Le dije que simplemente reconocía lo que la realidad me mostraba.. “Sos un adulón, igual te agradezco pero.. !!” se interrumpió dejando truncas sus palabras ante la vuelta de Nora. No obstante que ese ”pero” me quedó dando vueltas en la cabeza, seguimos conversando de tonterías hasta que Nora me pidió si podía acercar a la Gringa hasta su casa ya que quedaba de paso a la mía, lo que acepté sin dudar.

Camino al auto, la observé detenidamente, estaba con un conjunto de chaqueta y pantalón que le quedaba de maravillas; al llegar le abrí la puerta y tomándola de la mano la ayudé a sentarse.. “Si, yo tengo razón, sos un dulce !!” dijo con su mejor sonrisa.. Durante el viaje que hice muy lentamente y por el camino más largo, Victoria se mostró muy distendida y alegre; aproveché para retomar la charla de la confitería y le pregunté el por qué de ese pero.. “Me dijiste que estaba muy bien”.. Sí, y lo reitero una vez más, afirmé.. “Pero hablás solo de lo exterior”.. Lamentablemente solo te conozco superficialmente como para saber como está tu interior, repliqué.. “Ese es el tema, no todo lo que reluce es oro” dijo mirando sin ver a través de la ventanilla.. Se produjo un silencio que ella cortó al indicarme que habíamos llegado; qué mala suerte, en lo mejor que se encauzaba la charla se cortaba y no sabía cuándo volveríamos a vernos.. Al despedirme le dije que me había encantado estar con ella y que, en algún momento quisiera seguir conversando.. Otra vez esa sonrisa de ángel, me dijo que también ella la había pasado hermoso, que también le gustaría seguir conversando pero que salvo otro encuentro casual sería muy difícil.. Mis ilusiones se desmoronaban como castillo de naipes, no obstante y en una supuesta aceptación le dije “Como tan bella dama disponga”.. Nueva sonrisa y un “Qué dulce sos !!” fue el final del diálogo.. Su último gesto antes de bajarse, dejó abierta una puertita a mis esperanzas: llevó el dedo índice a su boca, lo besó y lo apoyó en la comisura de mis labios..

Pasaron días, semanas, sin poder verla y sin saber nada de ella, solo una vez la pude encontrar pero para mi mala suerte estaba con su marido, nos saludamos pero su trato fue muy frío y distante, se me ocurría pensar que aquella puertita cada vez estaba más cerrada.. Sabía que ella era muy afecta a caminar y, charlando con Nora pude enterarme cuales eran los circuitos que hacía.. Como también yo salía los fines de semana a caminar, empecé a seguir aquellos caminos que la Gringa hacía; pasaron un par de fines de semana y cuando ya perdía toda ilusión de encontrarla, a unos cincuenta metros la veo, mi corazón empezó a palpitar queriendo salirse de mi pecho, ahí se acercaba caminando con una remera de lycra ajustada a su torso que le destacaba sus pechos, pantalón joggins y zapatillas.. Qué hermosa estaba !!.. Mucho más cuando pude ver su rostro iluminado de alegría por el encuentro; nos abrazamos como si fuéramos amigos de toda la vida, nuestras manos quedaron tomadas durante un largo rato mientras decíamos las boludeces de rigor: cómo estás, qué sorpresa, de cómo por aquí, etc. etc.

La invité a seguir caminando, aceptó, estábamos ya en las afueras de la ciudad, poco y nada de gente, solo algunos autos que pasaban por la ruta.. “No doy más, busquemos donde sentarnos un rato” dijo la Gringa.. Por esas bendiciones que a veces uno recibe, justo encontramos un lugar alejado y escondido de la ruta donde nadie nos podía ver; nos sentamos.. “Qué alegría haberte encontrado !! dijo con su sonrisa de ángel que me derretía; no creo que sea tanta como la mía le contesté.. “Sos un dulce, no me voy a cansar de decirlo” dijo tomándome de las manos y nos quedamos mirando a los ojos como dos tortolitos; Gringuita, no preguntes el por qué, pero pensé mucho en vos desde la última vez que te ví, no sé, me parecés una tipa macanuda como pocas, si en tu exterior sos hermosa, tu interior lo es mucho más, quizá me equivoque pero también creo que necesitás un amigo con quien poder hablar o contarle cosas que no son fáciles de hablar.. “Por qué me decís esto??”.. Porque aquella vez en mi auto dijiste que no todo lo que reluce es oro y eso me quedó rebotando en la cabeza hasta hoy. No esperaba escuchar esto, se sintió tocada, llevó mis manos a sus labios, las besó, su puso de pie y mirando a lo lejos, dijo “Sí, es así, muchas veces necesito alguien a quien contarle mis cosas y a veces hasta un hombro donde poder llorar”.. También me levanté y tomándola otra vez de las manos le dije: Está en vos aceptarme o rechazarme, pero me gustaría ser ese alguien en quien confíes, le dije.. “No te entiendo, para qué ayudarme, por qué a mí que solo puedo traerte momentos no gratos” preguntó.. Te pedí no preguntar por qué, el ofrecimiento sigue en pie, vos decides, repliqué.. “Te prometo pensarlo, dame un tiempo, podría ser..” contestó con esa sonrisa que, insisto, me mataba.. Me jugué y la abracé, ella lo aceptó, sin quererlo mis manos rozaron el costado de sus pechos, sentí su cuerpo vibrar.. “Nunca me cansaré de repetirlo, sos un dulce, pero ahora mejor volvamos” pidió.. Emprendimos el retorno, ya cerca de su casa me preguntó cómo ubicarme, le dije que me llame a la oficina, el número figura en guía telefónica con el nombre XXXX y nos separamos..

A los días recibo el tan anhelado llamado, quería nos encontrásemos, después de mucho pensar el lugar, Victoria propuso: “Esta es una ciudad muy chica y las habladurías muy grandes, va a ser difícil juntarnos sin que algún conocido nos vea, te parece encontrarnos el sábado en el mismo lugar del otro día ??”.. Así me hubiese dicho encontrarnos en la luna hubiera aceptado, así que el día y a la hora indicada estaba allí, nervioso y excitado, decidido a jugarme a fondo y no dejar pasar la oportunidad.. Cuando llegó lo hizo con cara de preocupación, como molesta con ella misma lo primero que dijo fue “No sé porque te llamé ni porque estoy acá.. O mejor dicho, sí se por qué y es lo que me aterra, varias veces estuve a punto de volverme, pero acá estoy !!.. Será porque necesitas un amigo, un hombro, acá estoy, confía en mí, le dije.. “Abrazame por favor, estoy temblando !!” pidió llorosa. La atraje hacia mi, la abracé fuertemente y ella colgó sus brazos de mi cuello, un largo rato estuvimos así, la acaricié suavemente hasta que calmó su llanto; recordando otro momento como al descuido mis caricias rozaban sus pechos, en cada roce el mismo estremecimiento, un “Sssshh” que trataba de disimular sordamente salía de sus labios.. “Dulce, con sus mil defectos amo a mi esposo, pero está muy enfermo sabías ??”.. Como nuestras mejillas estaban juntas, pretendí desprenderme para contestarle, ella lo impidió para continuar “Hace muchos años que tiene una enfermedad que le impide.. (dudaba).. Le impide ciertas cosas (seguía dudando qué decir).. Le impide que nuestra pareja funcione a pleno y que yo necesito, por favor entendeme lo que te quiero decir !!” suplicó avergonzada.. Tranquila, te entiendo, no te avergüences de contármelo, para eso somos amigos, le dije dando un especial énfasis a la palabra “amigos”.. Ahora sí fue ella la que separó nuestras mejillas, la angelical sonrisa volvió a su rostro, tan arrebatada como fuertemente me dio un beso, de bocas cerradas, otra vez en la comisura de mis labios, invitándome a sentarnos en el pasto. Así lo hicimos, nos mirábamos, nos sonreíamos sin hablar, hasta que ella me dice ”Dulce, dulce, mil veces dulce.. Dudé muchísimo en llamarte pero creo que no me equivoqué, entendés ahora aquello que te dije respecto a que no todo lo que reluce es oro ??”.. Hice un gesto afirmativo con la cabeza.. “Los nervios, la indecisión de llamarte, de verte, de contarme mis cosas me han dejado mal, estoy toda contracturada, siento mi estómago duro como piedra”.. El viejo verso de saber hacer masajes fue suficiente para que, acomodando su buzo, se recostara sobre el pasto dando vía libre a mis masajes.. Empecé por sus sienes, seguí por su cuello, hombros y brazos, la Gringa se mostraba complacida y relajada “Sos dulce hasta para hacer masajes” me dijo sin abrir sus ojos.. Ya envalentonado o excitado (más de lo segundo que lo primero), la palma de mis manos bajaron por su pecho presionando descaradamente sus tetas, sentí sus pezones endurecidos, otra vez el “Sssssssshh”, cambié de posición para levantarle la remera descubriendo su panza, firme aunque con algunos pequeños rollitos, esos que al decir de Ricardo Arjona “ni los aeróbicos saben quitar”.. Hizo un amague de detenerme pero lo decidido de mi movimiento lo impidió y tampoco ella nada hizo ni nada dijo, suaves masajes ascendentes que llegaron a sus pechos y por sobre el corpiño se centraron en sus pezones, tomándolos entre mis dedos para acariciarlos, apretarlos.. “Nó, nó nó” gemía sordamente y seguía sin abrir los ojos; decía que no pero nada hacía para que no sigan mis caricias.. “Aaaahh, aaahh” era su apagado gemido a labios cerrados que me permitía avanzar más.. Victoria se entregó por completo a mis caricias o supuestos masajes, es el turno de las piernas le dije y ella las abrió un poco sin pensar que mi intención era bajarle el pantalón joggins.. “Qué hacés ??” preguntó con cierto resquemor.. Tranquila, confiá en mi, dejate llevar, le pedí y seguí bajando la prenda hasta sacársela totalmente; su bombacha relativamente pequeña dejaba escapar algunos vellos que a mi me parecían divinos pero que a ella le daban un poco de vergüenza por lo que trató de tapárselos con las manos, se las quité de allí y las llevé sobre sus pechos en una clara invitación a que continuase con las caricias.. Ya sin trabas, me arrodille entre sus piernas a las que empecé a masajear (en realidad acariciar), salvo algunas arañitas propias de la edad, eran piernas bien firmes y bien formadas, no en vano las horas de caminata y gimnasio; pies, pantorrillas y muslos eran el sendero que mis manos seguían.. La Gringa, estaba entrando en estado de efervescencia, mientras amasaba sus pechos giraba su cabeza a uno y otro lado balbuceando “Qué divino, me encanta !!.. Mis manos se aproximaban cada vez más hacia ese maravilloso cofre que celoso guardaba su mas preciado tesoro, con alegría descubrí su bombacha totalmente húmeda.. Tu cuerpo es hermoso, me alucina acariciarte, le decía mientras suavemente le bajaba la bombacha hasta dejarla enganchada en una de sus piernas, los vellos del pubis brillaban por sus jugos, incentivado y con la verga al palo me zambullí de cabeza a chuparle la concha.. “Nó, nó, que me pierdo” era su inaudible queja que apagaba tapándose la boca con el buzo.. Yo besaba, lamía, chupaba sin prisa pero sin pausa, la Gringa se retorcía de un lado a otro, sus piernas apretaban mi cabeza, sus manos aprisionaban mi cabeza empujándome, como queriendo meterme dentro de su concha; descubrí su clítoris, me pareció el más bello del mundo, en él centré mis labios introduciéndole también un dedo en su concha para pajearla suave e ininterrumpidamente.. La Gringa empezó a convulsionar propio de un orgasmo inminente “No, no quiero, nóó”.. No quería pero tampoco lo impedía, a esta altura y después de tanto esperar no iba a quedarme quieto ante un pedido tan poco convincente; seguí chupando y pajeándola hasta que, como alcanzada por un rayo, empezó a retorcerse y girar de un lado a otro, sus labios se mordían, su puño cerrado golpeaba el suelo, sus piernas me apretaban al punto de ahogarme.. “Por fin, por fin, Dulce te acabo, me voy, me voyyyyyy!!” gritó en el momento en que de su concha brotó una cataratas de jugos que, displicentemente, me ocupé de lamer.. Un rato después y ya sobrellevado su orgasmo dijo mimosamente “Dulce, qué hermoso, cómo gocé, no sabés cuánto te lo agradezco”.. Se levantó rápidamente, buscó su ropa para vestirse, cómo habrá sido mi cara de desesperación que, sin preguntarle nada, me dice “Es que acá es muy jugado, pero no te preocupes, no te merecés ni te vas a quedar así” dijo mirándome el tremendo bulto que la pija marcaba en mi joggins.. Yo estaba sentado apoyado contra un árbol, ella se arrodilló entre mis piernas, su boca entreabierta buscó la mía, nos besamos (el primer beso en serio que nos dábamos).. “Me encanta sentir mi sabor en tu boca” dijo con voz grave, sacó mi pija, la miraba y la acariciaba, se agachó y la besó, la pasó por sus mejillas, hasta que por fin se la metió en la boca, la metía y la sacaba, la lamía, sin dejar esto de hacer se levantó la remera y liberó una de sus tetas, no sé si con la teta me acariciaba la pija o si con la pija se acariciaba la teta, tampoco me preocupó porque el resultado era el mismo.. Gringa, la leche, me viene, le avisé y ella se le metió entera en la boca no sin antes decirme “Dame, damela, la quiero toda !!”.. Se vino el lechazo, que fueron tres o cuatro y que ella tragó todo lo que pudo, para después empezar a limpiármela con la lengua.. Se reincorporó y volvió a besarme “Estamos a mano, ahora vos sentís también tu sabor en mi boca” dijo con su famosa sonrisa que ahora nada tenía de angelical sino de pícara satisfacción..

Quedamos los dos sentados juntos, abrazados.. “Gracias, no sabés cómo lo necesitaba”.. Si, pero nos quedamos a mitad de camino, le contesté con cierta ironía, .. “Lo sé, pero no te imaginas lo que me costó llegar hasta aquí, mi corazón no quería, amo a mi marido, pero mi cuerpo fue más fuerte y no le hizo caso.. De todas formas ya está, ya lo traicioné.. Quizás resulte hipócrita, pero no estoy arrepentida, lo necesitaba para sentirme bien.. Después de lo que me hiciste sentir ansío recorrer todo el camino, pero algo es imperioso en bien de los dos, reserva y discreción, así te prometo que llegaremos hasta el final, solo que en otro momento y lugar.. Es más, cuando lleguemos al final volveremos a empezar” me decía mientras recorría mi rostro con pequeños besos..

La historia continúa y pronto la conocerán..



Más Relatos Eróticos



Relatos Eróticos

Autosatisfacción
Confesiones
Control Mental
Cybersexo
Dominación
Fantasías
Fetichismo
Filial
Gays
Lesbianas
Infidelidad
Intercambios
Interracial
Jovencitas
Maduras
Maduros
No Consentido
Orgías
Primera Vez
SadoMaso
Sexo Anal
Sexo Oral
Transexuales
Voyerismo
Zoofilia
Otros


Ligar y Conocer Gente

Nube de Tags

horoscopo juegos gratis musica noticias monografias casino tarot directorio de blogs tests interpretación de sueños conocer gente peliculas online empleos poker angeles consultorio sexual becas diarios de viajes anime clasificados chistes fotolog videos online monografias