Por Lotamoel
ALEJANDRA, UNA GORDITA INOLVIDABLE !!!...
Esta historia con Alejandra (38) nació cuando, en venganza al maltrato por parte de su marido, decidió serle infiel mucho antes de separarse y yo, por suerte, había sido el elegido para ayudarla a colocarle sobre la cabeza de su marido la mas hermosa cornamenta.
Nuestra relación de amantes siguió por poco más de un año, al final, Alejandra terminó separándose de su marido y al poco tiempo de mi también; sucede que por una boludez nos peleamos y nos distanciamos, como buenos tozudos que éramos, ninguno quería aflojar y así es que estuvimos algo más de dos años sin vernos ni hablarnos. Un buen día, la casualidad quiso que una mañana de sábado de infernal calor nos encontrásemos, fue un momento tenso donde ninguno sabía como reaccionar, las tontas preguntas y respuestas de rigor y habituales en estos casos, fue así que le comenté que me encontraba solo ya que mi familia había viajado a hacer unas compras en una ciudad distante unos 120 km. y que no volverían hasta la noche. Al escucharme su rostro rellenito puso un gesto de nena mimosa y me dice “Creo que ya es hora aclararemos las cosas, te parece ??”.. Le indiqué que no tenía inconvenientes y le pregunté cuándo y dónde, a lo que ella indicó “Hoy, después de almuerzo buscame y nos vamos al campo donde haya un río, tomamos unos mates y hablamos”..
Me encontraba feliz por la posibilidad de aclarar nuestro desencuentro y de paso sobrellevar el calor pasando la tarde a la orilla del río, no pensé otra cosa, juro que no se me ocurrió volver a tener sexo con ella.. La cosa es que a la hora convenida la pasé a buscar, la gordita salió con todo los implementos para pasar la tarde, sillas, mantel, equipo de mate, bronceador, etc. Nada era lo que traía sino como venía, una remera que apenas le llegaba a cubrir el pubis mostrando más de lo que ocultaba, abajo una malla enteriza súper cavada y escotada; en definitiva, seguía siendo la misma gordita erótica de antes. Subió al auto, emprendimos la marcha y se mostraba muy contenta, mientras decidíamos a dónde ir se puso de costado mirándome, una de sus piernas flexionada y apoyada en el asiento permitía ver como la malla se le perdía en la concha. Alejandra se dio cuenta que ahí la miraba y la guacha advirtiendo que algún pendejo se le escapaba, sonriendo y con un tono de compinches, dice “Me tendría que haber depilado pero no tuve tiempo, de todas formas entre nosotros no hay secretos”.. Elegimos un lugar donde habitualmente muy poca gente iba, tanto es así que al llegar solo había una pareja y nos ubicamos en un lugar que permitía cierta privacidad. Acomodamos todo, nos metimos en el agua y empezamos a charlar, que vos tuviste la culpa, que no entendiste, que esto, que aquello, que si, que no, que yo pensé y cuanta otra boludez se nos ocurrió decir hasta que por fin dejamos aclarado y terminado el tema.
Tanto tiempo en el agua sirvió para que sus pezones se endurezcan y se marcaran por sobre la malla la que, de tan cavada que era, la obligó en varias oportunidades a abrirse de piernas para tratar de acomodársela; en un momento dado se quejó que le ardía la espalda, el sol caía a pleno.. “Qué boluda, olvidé ponerme el protector !!, salió del agua, buscó en el bolso y volvió.. “Querés que te ponga??”.. Sí por supuesto, acepté; empezó por la espalda, lo hacía con mucha suavidad, siguió por mis piernas, no dudó en pasar su mano por bajo la pierna de mi malla hasta llegarme muy cerca de la ingle, tocó el turno de mis hombros y pecho, se detuvo especialmente en mis tetillas a las que acarició y pellizcó suave y lentamente. Logró calentarme, mi pija empezó a dar pequeños brincos y ella que en su mejor tono puto-seductor que me dice “Te toca a vos” entregándome el bronceador. Empecé por su espalda, seguí por sus brazos y llegué a su cola, nalgas rotundas entre las que se perdía la malla, movía la cola de un lado a otro pícaramente, seguí por las piernas, esas piernas que tantas veces había tenido sobre mis hombros; por mi mente solo pasaban en sucesión fugaces imágenes de los polvos que nos habíamos echado, quería mantener la compostura pero me costaba mucho.. Me puse frente a ella, el bulto de mi pija era indisimulable, Alejandra lo vió pero nada dijo (me di cuenta por el brillo de sus ojos); antes de ponerle el bronceador sobre los hombros ella se quitó los breteles de la malla y la bajó lo suficiente para sus pezones quedaron a medias cubiertos, firme y decidida por allí pasó mi mano desparramando la pomada y empujando aún mas la malla, mi palma le refregó los pezones que por el movimiento ya quedaron descubiertos.. “Sssssshh, me dá cosa” gimió sordamente.. Seguí por sus muslos, por el frente y por el costado, abrió las piernas para facilitarme la tarea, llegué a su entrepiernas, no solo le rocé la concha varias veces sino que también dejaba mi mano ahí apoyada.. “Huuyy, huuyy, que no soy de piedra !!” ronroneó.. Si ella no era de piedra, mi pija si lo era y si hubiese tenido una campana a mano el sonido se habría escuchado a cien kilómetros de distancia. Ambos sabíamos lo que podría pasar si seguíamos, nos miramos lánguidamente, nos abrazamos y me invita a “Volver al agua a refescarnos” a lo que de inmediato retruqué “a enfriarnos dirás”, y nos descostillamos de risa.
Nos sentamos sobre una piedra en medio del río cuando vimos que la pareja, los únicos que estaban cerca nuestro, se retiraban.. “Huuyy, nos quedamos solitos” mimoseó Alejandra; un rato después salimos y nos pusimos a tomar mate; Alejandra se sentó en el suelo y yo me recosté frente a ella, tomamos mate, nos mirábamos, nos sonreíamos, nos acariciábamos muy suave y lentamente, nada decíamos porque ya nada había para decir, todo se desarrollaba en cámara lenta como si fuese una película romántica. Cambiamos de posición, ella ahora se acostó de espaldas y yo apoyé mi cabeza sobre su vientre.. “Qué boludos fuimos, tan bien que estamos juntos y dos años sin darnos bola” recriminó con dulzura. En lo que podría llamarse un ataque de cariño, empecé a besarle la panza y las piernas, ella reía y se movía, continuaron mis besos hasta que llegué al pubis donde se mostraban los labios de la concha y pendejos sobresaliendo de la malla; apoyé mis labios sobre ellos, sentí un apagado “Aaaahh”, sin disimulo abrió a pleno sus piernas, sabía que otro beso allí y todo se desataría, sin embargo no lo hice; se me ocurrió soplarle tiernamente el pubis y se quejó “No !!”.. No le llevé el apunte y volví a insistir con mi soplido.. “No, no !!” rezongó, por tercera vez soplé.. “No, no, que me hago pis” imploró.. Así que te hacés pis, le dije volviendo a soplar una vez más. No aguantó, de un brinco se levantó y se alejó un poco, en cuclillas y corriéndose la malla se puso a mear.. Me acerqué y pegado a su lado pelé la pija y también empecé a mear; cuando se puso de pie le pedí que me ayudara.. “Qué ??”.. Si, ayudame a sacudirla, aclaré.. La gordita, con la lujuria a flor de piel, con una mano tomó mi rostro y con la otra la pija, arrimó sus labios abiertos a los míos y dijo en el tono más emputecido que pudo lograr “No quiero sacudirla, quiero chuparla !!” para después comerme la boca..
Y se desató la calentura contenida.. Te quiero, putita !!.. “Mi amor !!”.. Te extrañe !!.. “No vuelva.s a dejarme sola !!.. Desespero por cogerte !!.. “Sí, si, yo también, te necesito adentro mío !!.. Muero por chuparte, por que me chupes !!.. “Sí, lo que quieras, hagámoslo ahora, no doy más !!.. Era el caliente diálogo mientras con urgencia desesperada nos quitábamos mutuamente las mallas.. La gordita se hincó de rodillas y tomó mi verga, sublime fue lo que hizo con ella, con un doble movimiento la mano que la aferraba iba del tronco a la cabeza a la vez que giraba de uno a otro lado, su lengua jugaba dándole pincelazos a la cabeza, luego se la metía en la boca hasta donde podía para retirarla exprimiéndola con sus labios..Mi cuerpo vibraba y mis piernas temblaban de placer, simultáneamente Alejandra con la mano libre se acariciaba los pechos, la vagina, el culo.. No quería acabar en su boca, no al menos ahora, la levanté y volvimos hacia donde estábamos antes.. Alejandra no daba mas de excitación, solita se puso en cuatro patas abriendo bien sus piernas y levantando lo mas posible su poderoso culo.. “Así querés ?? Dale, vení, estoy recaliente, cogeme Papi” (así me llamaba cuando cogíamos); de rodillas me coloqué entre sus piernas, mi pija era un mástil, su concha chorreaba líquidos, bastó apuntar, empujar y la cabeza que entra íntegra.. “Sííí,. al fin mi amor !!.. Comencé a serrucharla, lento, muy lento, no quería acabar rápido, su concha hirviente me calzaba como un guante.. “Hugui que suavecito me cogés, es hermoso !!.. Te gusta ??.. “Sí, siento que me llenás la conchita de pija !!.. Mis pistoneos fueron haciéndose más fuertes, se la enterraba hasta las bolas, yo deliraba y la gordita también.. Extrañabas esta verga ??.. “Si mi amor, las pajas que me habré hecho recordándote !!”.. Tomá, te doy con todo, tomá.. “Papi, dame, partime la concha, hacé lo que quieras pero no parés !!.. Jamás se me había ocurrido antes pero sí en ese momento, suavicé mis bombeos, tomé una de sus piernas y la levanté y sostuve por la rodilla con mi mano, seguí cogiéndola, le indiqué levante la otra pierna e hice lo mismo que con la otra, Alejandra se apoyaba en el suelo sobre sus codos, era lo más parecido a tomar una carretilla y en vez de empujar, se la metía y sacaba.. “Aaaaahhh, dame, dame pija, me viene, amor, tomá, te doy, te dooy, te doooooooyyyy”.. Y mi gordita se estremeció y soltando sus piernas cayó sobre el suelo; Yo estaba casi a punto de acabar cuando esto sucedió, la dí vuelta de espalda al piso, abrí sus piernas y volví a clavarla.. “Ooooohhh !! Papi, otra vez ?? Ooooooooohhhhh!!”.. Otra vez convulsionó, otro orgasmo para su cuenta y yo que seguía sin acabar; Ella quedó como desmayada, no se movía, poco me importó esto, seguí dándole masa hasta que sentí que la leche nacida de mis bolas surgía feroz por mi pija.. “Aaaaaaaggggggghhhhh” fue el gemido que marcó un nuevo orgasmo de la gordita al sentir que la leche la inundaba..
Caí sobre ella, felizmente mi pija si bien un tanto flácida no se bajó del todo y quedó dentro de su vagina; un buen rato estuvimos así, recuperándonos, normalizando nuestra respiración; de pronto siento una sensación maravillosa en mi verga que se desparrama y apodera de todo mi cuerpo; Alejandra contraía y aflojaba los músculos de su concha, me estrangulaba deliciosamente la pija la que no tardó en estar lista para otra batalla.. “Te gusta ??”.. Me encanta !!.. “Mmmhh, otra vez se puso durita !!”.. Y si seguís así, otra vez te llenaré de leche !!.. “Seguro, te queda algo ??” me provocaba.. Querés probar ??.. “Claro que sí !!” afirmó a la vez que recogía sus piernas permitiéndome penetrarla profundamente.. Me movía pausadamente (el físico ya no daba para nada violento), mi gordita no paraba de incitarme.. “Papi, me gusta así, tu pija bien adentro mío, cogeme mi amor, dame, cómo me hacés gozar !!.. Con este incentivo aceleré los bombazos, de pronto la escucho pedirme “No, no me acabés adentro!!” buscando sacarse la pija; la miré con un gesto de decirle medio tarde te acordás de que no te acabe adentro.. La gordita sonrió dulcemente.. “No tontito, no te preocupes, quiero que acabés en mis tetitas, quiero sentir tu leche caliente en mis tetitas”.. La miré a los ojos, le dí un beso que ella prolongó jugando con su lengua en mi boca, me arrodillé a su lado, empezó a pajearme, cada vez con mas violencia.. Ahí viene !! le avisé, el primer lechazo le pegó en el cuello, después a sus tetas.. “Qué divino !!.. Qué calentita está la leche de mi amor !!” expresaba muy feliz mientras limpiaba mi pija con su lengua y ella se desparramaba por el cuerpo el resto.
Nos acostamos en el piso abrazados, nos besamos y nos hicimos arrumacos hasta que las primeras sombras caían; el agua del río sirvió no ya para refrescarnos sino para darnos un buen baño y quitarnos toda señal inequívoca de sexo. Prometiéndonos otro pronto encuentro, emprendimos la vuelta a casa.