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Por Santiagomarquez
Primero quiero empezar diciendo que este relato es 100% real. Voy a iniciar colgando los relatos de cómo empecé a descubrir el sexo. Probablemente con el tiempo ponga algo fantástico, pero por ahora todo será historia real.
Soy colombiano, tengo 25 años, mido 1.80 metros, complexión atlética, trigueño de ojos café oscuros, soy médico y me considero una persona muy cachonda y pervertida. Intuyo a veces que en esto tiene que ver mis experiencias sexuales desde muy temprana edad. Tengo una relación de noviazgo estable, pero de vez en cuando caigo en tentación. La carne es débil. Recuerdo vagamente que en la ciudad de Colombia donde vivía, estando aún en primaria hace más o menos unos 17 años, nos mudamos de casa. En ese lugar era más difícil el traslado para todos por lo cual mis padres optaron por contratar una niñera, cuyo nombre era Gloria con 25 años de edad, para que nos cuidara a mis hermanos y a mí. Era ella muy cariñosa con todos y hacía muy bien sus labores como ama de llaves. Gustaba mucho de acostarse en la cama con mi hermano y conmigo a ver caricaturas luego que ella terminaba las cosas en la casa hacia mitad de la tarde.
Un día caluroso, por la tarde, mientras hacíamos las tareas, mi hermano y yo queríamos ver caricaturas, pero ella nos dijo que no podríamos hacerlo hasta que no termináramos las tareas. Sin embargo, el programa era muy bueno e insistimos mucho. Recuerdo que entonces ella nos dijo que primero entonces tendríamos que jugar con ella a luchas en la cama y ganarle antes de ver el programa. Mi hermano y yo aceptamos el reto y fuimos a la cama de mis padres. Empezamos a luchar. Ella muy hábilmente nos hacía cosquillas, especialmente a mí que era el mayor y más tenía fuerza. En uno de loa agarrones y tirones, la halamos de su camiseta y rompió por el escote. Mi hermano y yo nos asustamos mucho porque pensamos que nos castigaría y que nos perderíamos el programa definitivamente. Sin embargo, se echó a reir y terminó de sacarse su camiseta quedando en brasier. Yo para ese momento ya me estaba calentando, y tenía unas sensaciones agradables en mi vientre. Reanudamos el juego y en un momento mi hermano y yo logramos tumbarla en la cama, yo aprovechaba para restregar mi pene en el cuerpo de ella ya que estaba sintiendo cosas muy ricas. Ella nos dijo que ya estaba bien, que le habíamos ganado, que podríamos encender el televisor. Mi hermano menor salió corriendo hasta la sala hasta prender el televisor pero yo me quedé allí y Gloria me dijo:
- ¿Quieres seguir jugando?
Yo, que estaba muy contento le contesté afirmativamente.
-Está bien –respondió-, pero para que estemos iguales tú también tienes que quitarte la camiseta.
Acto seguido me empecé a quitar la camiseta y ella terminó por ayudarme. Comenzamos de nuevo a luchar, pero esta vez era diferente. Notaba como ella pegaba mucho su cuerpo contra el mío. Yo me sentía en el cielo, ese contacto de la piel con su piel me ponía a mil. Empecé a pasarle mis manos por todo su cuerpo y me agarraba mucho de sus dos hermosas tetas. Recuerdo que pasados unos momentos me tomó, se tiró en la cama y me tiró encima de ella para estamparme un beso en la boca.
Mi hermano seguí mirando la tele, y yo estaba allí atónito, por ese beso. Noté que ella empezó a abrir la boca y sacar su lengua, yo empezé a hacer lo mismo y a dar mi primer beso francés. Nos besamos durante varios minutos hasta que mi hermano empezó a llamar diciéndome que vieniera a ver el programa. Ella entonces me dejó y me dijo que fuera a ver las caricaturas que todavía le faltaba trabajo. Yo fui junto a mi hermano, sin contarle nada. Gloria reanudó sus quehaceres y de vez en cuendo me miraba, sonreía y me hacía gestos que no dijera nada.
Al día siguiente, mi hermano puso de nuevo el programa, pero yo estaba más interesado en estar con Gloria. Ella estaba en su cuarto escuchando música, fui hasta donde ella estaba y le dije que esta vez quería jugar con ella a la lucha. Ella me sonrió y cerró la puerta del cuarto. Me dijo que hora sería diferente porque tendríamos que quitarnos la ropa y sólo quedar en ropa interior. Yo acepté y empezamos a luchar. No pasó mucho tiempo para estar de nuevo encima de ella besándola. Entonces me empieza a decir que quería que le besara otras partes de cuerpo. Así fue como se desabrochó el sostén y salieron sus enormes tetas.
Al principio, les daba pequeños besos, pero después empezó a decirme que lo hiciera como si fuera un bombón y que lo hiciera sobre sus pezones rosaditos. En esto, empezé a hacerlo y notaba como gemía y se degustaba. Empezé a notar cómo se le paraban esos pezones y se le ponían duritos. Así pasamos varios minutos hasta que me dijo:
- Bueno, ahora me toca hacer que disfrutes.
En mi ropa interior sentía muy rico y sentía mi pene muy duro con todos los toques y roces que le daba a Gloria, ella me acostó y me bajó el interior. Al pricipio sentí algo de pena, pero ella me dijo que no importaba, que ella también se iba a quitar la tanga y así lo hizo. Pude ver por primera vez un coñito. El cual tenía algo de vello. Después de hacerlo, se acercó a mí y empezó a sobarme mi pene, yo estaba en el cielo y suspiraba. Me sorprendió mucho más cuando sin previo aviso se metió mi pene en la boca y empezó a chuparlo, le pasaba la lengua por todo el rededor. Yo estaba con una sensación de mil mariposas en mi vientre y pasados unos minutos sentí como una especie de calambre que me pasaba por todo mi pene. Gloria se dio cuenta y empezó a succionarlo con más rapidez. Al final caí exhausto en la cama y empecé a sentir cómo me daba una especie de sueñito. Gloria se acostó a mi lado. Pasado un breve tiempo, noté cómo ella empezaba a suspirar y a gemir, y sentía que movía una parte de su cuerpo. Volteé a ver y vi como estaba con la mano derecha masturbándose, me fui hasta abajo en la cama y notaba cómo metía sus deditos en su conchita. Mientras miraba ella empieza a gemir más fuerte y veo cómo se lubrica a ún más, grita muy fuerte, que hasta creo que escuchó mi hermano, y noto como empiezan a contraerse los musculitos de su vagina y veo como se abre y cierra su lindo ano. Después que terminó me dijo: - Bueno, este será un secreto de los dos, no le puedes contar nada a tus papitos o si no me tendré que ir.
Yo le prometía que no lo contaría a nadie. Estos juegos se repitieron por varios meses. Ella hasta me dejaba que le tocara su conchita y que también se la lamiera, disfrutamos mucho, siempre mientras mi hermano veía televisión. Después ella se tuvo que ir para su pueblo natal y nunca más la volví a ver.
Recuerdo que cuando se despidió yo buscaba su boca para besarla, pero ella la evadía por temor a que me vieran mis papás. Quedé muy triste tras su partida.
Espero que les haya gustado el relato, que como dije es absolutamente real. En los próximos días les contaré de otras experiencias en mis inicios. Cualquier comentario lo dejan aquí o en el mail, aunque me gustaría que lo hicieran en el último e intercambiar con todos experiencias y gustos similares. Gracias.
Me pueden escribir al correo: santiago_marquez2010@hotmail.com
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