MI MUJER REGRESÓ BIEN COGIDA (1)



Por MARIDO COMPLACIENTE

Como les he contado, una vez que mi mujer conoció otras vergas ya no hubo modo de pararla, y comenzó a vivir su sexualidad muy a gusto. Siempre le dije que fuera discreta ya que donde vivimos somos muy conocidos y en general me hacia caso, pero como nuestros dos hijos ya son mayores y no dan problema, una tarde me dijo que había decidido aceptar la invitación de una de sus amigas para, juntas, echarse un viaje hasta BELICE, distante unas doce horas desde Acayucan. La idea, según me dijo, era comprar algo de ropa y descansar, pero esa noche ya en nuestra habitación, y mientras la acariciaba, le dije con intención:
-A ver mi cielo… dices que vas a ir a Belice pero… por allá hay un montón de negros con sus cosotas… ¿No será que mi mujercita vaya a ir a coger por allá con un negro como los que le gustan a mi amorcito?
-Ay no, ¿Cómo crees, mi amor? ¿No ves que voy a ir con Marta y ella es muy boca floja?
-Bueno, pero hay modos de taparle ESA BOCA a tu amiga, mi cielo… ya sabes, prefiero que me digas la verdad y que te cuides y no que por andar por allá te vayan a pegar alguna enfermedad- le dije tolerante como siempre.
-Mira mi amor, si pensé en todo eso pero te confieso que me da un poco de pena siquiera medio ligar con alguien y que Marta luego me quiera hacer la vida cansada, pero te aseguro que si fuera a coger por allá de plano te lo diría… ¿O qué no me tienes confianza o ya te entraron los celillos? –dijo melosa mientras me acariciaba la verga que empezó a despertar.
-¿Ya ves? –Le dije- sí lo habías pensado y no creo que no hayas pensado también en la necesidad que tenga Marta, porque ya sabes que su marido creo que no paraguas.
-Eso me contó la vez pasada pero sinceramente no le creí.
-Pues es mejor que le creas, y si van a ir juntas, es mejor que le digas que se cuide ella también… ¡No vaya a ser que no le baje y tenga problemas con el compadre… ya ves que es celoso- dije, refiriéndome al esposo de Marta.
-Ay, yo creo que Marta ya tiene edad suficiente para saber que si se come una verga se puede empachar… ¡Bonita me iba yo a ver cuidándole el culo a mi amiga! Mira, yo le voy a decir que se cuide pero nada más –y ya muy melosa, continuó en voz baja y cachonda -¿Entonces si me vas a dar permiso de ir a Belice? Mira que ya necesito ropa y tu también mi amor… ándale mi cielo, déjame ir y te prometo que, en cuanto regrese, te cuento con detalle cómo estuvo todo, y si se puede hasta fotos tomo… aunque quien sabe qué vaya a decir Marta si me ve que ando tomándole fotos.
Y así fue como mi mujer me sacó el permiso para ir con su amiga Marta, mi comadre, a Belice. Mi compadre y yo las fuimos a dejar al ADO y vi a ambas subir alegres al autobús. Dice un refrán que mujeres juntas… ni difuntas, y algo debe haber de verdad en esto porque puede uno estar oyendo a dos mujeres y ellas se dicen un montón de cosas que ni en cuenta nosotros. El caso es que se fueron un jueves en la noche y regresaron hasta el lunes, o sea que estuvieron allá en Belice desde el viernes, todo el sábado y domingo y la noche del domingo regresaron… bien cogiditas mi mujer y m comadre. Mi compadre las fue a recoger y dejó a mi mujer en la casa. Cuando llegué del Consultorio ya la encontré bien bañadita, sonriente, enfundada en un vestido de algodón muy coqueto que dejaba ver sus senos y al abrazarla apreté sus caderas y sentí que bajo el vestido no llevaba nada, ni pantaletas, ni tanga siquiera, así que la miré y le sonreí mientras le decía: -
-¿Cómo te fue, cariño? Te ves hermosa y debes tener mucho calor porque te sentí… muy ligera de ropa.
-¿Ya ves cómo eres mi cielo? –Dijo coqueta – pero la verdad es que no me puse nada debajo porque créeme que me siento muy rozada… ¡Nada mas hubieras visto todo lo que tuve qué pasar allá en Belice! Te compré dos camisas lindas de verdad y unos pantalones… pero además, compré unas tangas lindas para mi, y unos brasieres muy bonitos, parecen como de dulce, y además de este vestido me compré varios mas, unas blusas y varios pares de zapatos chinos… y además… -dijo con una sonrisa en los labios- tu mujercita viene muy, pero muy feliz, SA-TIS-FE-CHI-SI-MA… ¡Ya sabes lo que me encanta de aquellas tierras, mi amor!... ¡Gracias por dejarme ir... y mi comadre se divirtió igual o mas que yo!
MI MUJER SE FUE DE VIAJE… Y REGRESÓ BIEN COGIDA por maridocomplaciente@yahoo.com 2
Ya en la casa me contó que llegaron a Belice y después de hospedarse se salieron dizque a comprar pero mas a ver negros, e hicieron amistad con uno que medio hablaba español. Quedaron de verse en la tarde y el negro las acompaño al hotel que está del lado mexicano, y en el que hemos parado ya varias veces. Debe ser algo común que las mexicanas vayan a coger con negros porque la dueña no dijo nada de que entrara con ellas al cuarto un negro y ya dentro de la habitación sacaron un six de cerveza y empezaron a beber. Le pregunté a mi esposa cómo había actuado mi comadre y me dijo:
-Ay, si la vieras… se hace de la boca chiquita pero es bien desmadrosa. Con decirte que con una cerveza y ya estaba casi cogiéndose a nuestro amigo. Se puso a bailar con el y ni me volteaba a ver para no invitarme. La verdad que el negro estaba muy bueno y aunque deseaba bailar también, la dejé que se empachara solita. Hubieras visto los arrimones de camarón que le daba el negro y luego empezaron a besarse, y se metían mano por todos lados. El negro empezó a subirle la falda y a besarla muy rico, que hasta a mi se me antojaba hasta que de plano le quitó la ropa y ahí estaba mi comadrita santa, bailando encuerada con el negro… ¿Y has de creer que la comadre llevaba el ponche bien rasuradito? Dice que lo hace por sentirse limpia y que hasta el compadre le ayuda, pero el caso es que llevaba unas tanguitas que se le enterraban en el ponche y en el culo y hubieras visto al negro agarrándola de las nalgas. Mi comadre se iba al bulto y comenzó a sobarle la verga al negro por encima del pantalón y créeme que se le formaba una carpota como de circo.
-No me digas, mi amor… se ve que te fijaste muy bien cómo la tenia el negro aquel- le dije con intención.
-Ay, pues si, mi amor, es que tu sabes que mi debilidad son las vergas grandes y si son negras mucho mejor. Mi comadre se estaba dando unas agasajadas agarrándosela y apretándosela y como ella estaba encuerada que lo jala y se sienta en el sofá. Comenzó a bajarle el pantalón al negro hasta que le sacó el animalote y… ¡Que empieza a mamárselo! No creí que a mi comadre le cupiera en la boca el animal aquel pero hasta los ojitos ponía en blanco y más cuando el negro no dejaba de acariciarle las chiches, y como tú dices, mi amor, los pezones los llevaba hasta negros de tan paraditos.
-¡Entonces la comadre es bien caliente!... ¿Y llevaría permiso del compadre para hacer todo eso con el culo?
-¡Qué va a ser! Se puso a coger con el negro y casi me deja a mí como el chinito, nada mas mirando, aunque al final el negro nos abasteció a las dos… pero ¿Has de creer que cuando el negro se iba a venir quiso mi comadre que le echara la leche así, a pelo, sin condón, en el culo? Luego que el negro se fue mi comadre se hizo la que estaba muy tomada y la dejé dormir pero al otro día la hubieras oído: “Ay comadre, no sé ni qué locuras hice… míreme nada mas cómo ando de rozada… no, si el negro calzaba grande y vivía lejos… ay comadre, me hubiera usted cacheteado… ¿Y ahora qué le voy a decir a su compadre?
-Mire comadre –le dije- ya estamos grandecitas y se supone que sabemos cuidarnos el culo… la verdad que yo la vi a usted muy contenta con el negro y en un descuido, comadrita… ¡Hasta dobletea! Y se ve que la traía usted atrasada comadre… ¿Qué mi compadrito no le cumple como debe ser?... ¿Y qué la va a decir a mi compadre?... Ay comadre, hasta parece usted nueva… ¿A poco es la primera vez que le pone el cuerno a mi compadre?... ¡Pues ni modo que le diga QUE COGIÓ CON UN NEGRO BIEN GRANDOTE Y BIEN ARMADO!... No le diga nada a menos que la entienda en sus gustos de mujer y sus necesidades… y de una vez déjeme decirle que es mejor que le diga que nos quedamos usted y yo en cuartos separados… así no voy a decir una mentira por si el me pregunta… y fíjese en lo que le dice o le cuenta… no a todos los hombres les gusta que su mujer ande dándole las nalgas a otro hombre.
-Tiene razón, comadre –me dijo- pero júreme comadre que si hoy salimos y me pongo algo peda y quiero empiernarme con otro negro…
-¿Qué, comadre; La ayudo o se lo quito?
-Ay comadrita… ¿Ya ve como es usted?... Pues ayúdeme… a que me la meta mejor, para que no acabe rozada de la cola…y guárdeme el secreto, comadrita… ¡Pero ese negro de anoche la tenia riquísima, dura, grandota y aunque me haya lastimado el culo!… ¡De verdad que se siente rico por atrás!... ¡Y tantas veces que mi marido me ha pedido el culo y no se lo quiero dar!... Pero ahora que regresemos me va a conocer el fundillo su compadre, comadrita.



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