Por MARIDO COMPLACIENTE
Mi mujer es de las que les gusta platicar lo que hicieron en cuanto al sexo y de solo contarme lo ocurrido con la comadre me puse caliente y ella, entendiendo mi estado, comenzó a masturbarme como ella sabe hacerlo; Primero se untó cremita en las manos y luego de haberme dado una mamada sensacional para, según ella, terminar de ponérmela dura, se hincó frente a mi, y me pidió que estuviera tranquilo, con las piernas abiertas solamente y ella se dedicó a masturbarme lenta pero firmemente. Cuando sentía que ya me iba a venir se lo decía y ella dejaba de moverme la verga y se concretaba a sobarme los huevos, y luego continuaba y en tanto me masturbaba, no dejaba de hablar de lo ocurrido con la comadre.
-¿Has de creer que apenas se medio recuperó y quiso que fuéramos de nuevo a la Zona Libre para invitar a algún negro a almorzar? Yo le dije, algo seria, -“Oiga comadre, deje siquiera que se le quite lo rozada… si no, de regreso se va a tener que ir usted parada porque no va a aguantar tantas horas sentada” –y ella, riéndose, dijo que su esposo le contaba que de joven se iba a la “ZONA” refiriéndose a donde estaban los bares y los burdeles, pero que ahora ella y yo podríamos decir lo mismo, que habíamos ido a la zona…libre. Fuimos a comer comida china, que por allá la hacen muy rica y ya después, casi en la tarde, hizo plática con un negro bastante guapo que atendía una tienda de corsetería. Pude escuchar el dialogo de la comadre, que de verdad andaba urgida supongo, ya que me dijo en confianza que el compadre no se la coge como ella necesita.
El caso es que mientras yo compraba, ella se metió dizque a probarse ropa y salió como media hora después de la parte de atrás de la tienda…. toda despeinada y colorada, y me le quedé viendo haciéndole señas de que se arreglara el brasier, ya que casi traía un seno de fuera. Ella se rió como tonta pero ya a solas me dijo: -Ay comadre, este está mejor que el de anoche, la tiene enorme y además, chupa riquísimo los pezones… ¿No se enoja, comadrita, de que lo haya invitado para “cenar” en el hotel?
-No comadrita… se ve que usted no está a dieta… solo cuídese y procure que se ponga condón… no sea que le vaya a entregar malas cuentas al compadre y me eche la culpa a mi.
-Ay comadre…. ¿Ya ve usted cómo es?... Si solo vamos a comer algo y ya, además de platicar.
-¿A comer o a COGER, comadre? Porque no creo que si ahorita, en un ratito, le chupó los pezones, ya teniéndolo en el hotel no quiera que le chupe otra cosa comadre… además… ¡Ay, bueno, para qué le digo comadrita… la que tiene qué cuidarse el culo es usted sola comadre y no yo!
-Ay comadre, no me diga usted así las cosas… me hace sentir como una puta… mire, para que no se enoje usted, le dije que si no podía traer a algún amigo y me dijo que estaba un primo suyo de visita… así que le dije que lo trajera… y es mas, comadre, si ya a la mera hora a usted le simpatiza mas el mío… ¡Pues se lo cambio, comadre, que al fin y al cabo ese es jaboncito que no se gasta!
Y nos fuimos al hotel a descansar un rato antes de ir por ellos y le dije que se bañara bien, y que se pusiera algo en la cola para que no se le viera tan rozada. Poco antes de las 7 regresamos y los tuvimos que esperar un rato a que Pedro, que así dijo que se llamaba el negro de mi comadre, cerrara la tienda. Pasamos por el coche de Pedro y luego, antes de salir de la Zona Libre compramos 3 Six de cerveza Miller… y nos fuimos al hotel en donde de nuevo nadie nos dijo nada por meter a nuestro cuarto a dos tremendos negros… ¿Y has de creer, mi amor, que apenas entramos al cuarto, la comadre dijo que como hacia calor y el clima tardaba en enfriar, lo mejor era quedarnos de una vez sin ropa?… y ni modo viejito, los cuatro nos quedamos como Dios nos trajo al mundo
-¿De Verdad, cariño? –le dije, animándola a que me siguiera contando y masturbando
-Así como te lo cuento, mi amor… yo no quería pero la verdad es que de ver las armas de esos dos negrotes me calenté de la entrepierna… ¡Ya sabes como soy de culo flojo, mi amor! Nos pusimos a bailar y a beber cerveza y pronto estábamos fajando. Me agradó el otro negro y mientras, la comadre estaba con Pedro que daba gusto verla. Se repegaba al cuerpo del negro y podía ver cómo la verga de Pedro de le perdía por momentos entre las piernas, y luego Pedro de plano la cargó y así, sosteniéndola de las nalgas, la alzó lo suficiente para que ella tomara la punta de la verga de Pedro y la colocara en la entrada de su ponche… y Pedro comenzó a bajarla despacito mientras su verga entraba en la conchita de la comadre… ¡Y la hubieras visto agarrada del cuello de Pedro, besándolo, mientras su verga la penetraba!
-Oye, entonces se ve que la comadre es bien caliente… ni tu te animas a hacer eso mi amor… solo lo hiciste con Sergio, tu primer amigo ¿No es así?
-Humm, mira, no tienes porqué recordármelo mi amor, habíamos quedado que si te conté lo de Sergio fue porque tu así lo querías pero también que si me dabas permiso de coger con otros como antes me podías coger tu, lo de Sergio iba a ser algo muy intimo, algo que se supone había quedado ya olvidado.
-Bueno, no te enojes, ya ves que yo te amo y no me interesa si fue Sergio o después de el ha habido varios mas, lo que me interesa es que tu recibas, aunque sea de otros hombres, aquello que ya no te puedo dar por la diabetes… Vamos mi amor, no te enojes y mejor sigue contándome cómo cogieron tu y la comadre.
-Bueno, pues de plano nos sentamos el otro negro y yo a ver el espectáculo y a mi comadre no le dio pena para nada que la viéramos coger sino al contrario, ya que le hacia de todo al Pedro. Se hincó y le mamaba la verga y era increíble que se pudiera meter semejante animalon a la boca. Luego se le montó ofreciéndole las chiches y Pedro se las mamaba mientras le sobaba las nalgas y mi comadre nada mas movía las caderas en remolino teniendo dentro de la panocha la verga de Pedro. El otro negro y yo nada más veíamos y nos fajábamos. Yo lo masturbaba y el me sobaba mi conchita pero la verdad es que los dos estábamos mas al pendiente de lo que hacia mi comadre. Yo estaba caliente de ver lo que mi comadre hacia, pero mas porque de reojo me miraba como invitándome a hacer lo mismo. El caso es que de repente mi comadre se puso de pie y jaló a Pedro hacia la cama y ella se echó en cuatro parándole las nalgas, ofreciéndole de plano el culo a Pedro quien no se negó a la invitación y, colocándose un condón de color rojo, comenzó a meterle la verga por el culo a mi comadre. Créeme que nunca creí que semejante verga le cupiera a la comadre por el chiquito pero ahí estaba y yo lo estaba viendo mientras masturbaba al otro negro. Y tardó un poco pero de repente la cabeza del pene de Pedro se perdió en el culo de mi comadre. Ella se quedó quietecita y luego comenzó a moverse lentamente hasta que pasaron varios minutos. Pedro lubricaba su verga con gel y solo así la pudo meter en el culito de la comadre. ¡Hubieras visto, mi amor, cuando ella metió la mano derecha entre sus piernas y sobaba los huevotes de Pedro mientras toda su verga estaba dentro de su culo!
Yo estaba caliente y muy excitada de ver todo esto y el otro negro me acariciaba el clítoris por lo que tuve un orgasmo rico de verdad. Me monté en la verga de mi amigo, desde luego con condón, y le ofrecí las chiches para que me las succionara, mas o menos como tú me lo hacías antes. Estaba yo sintiendo un orgasmo más por el frotamiento de su verga en mi clítoris cuando mi comadre pegó un grito que hasta me espantó. ¿Has de creer, mi amor, que mi comadre se zafó de la verga de Pedro y rápidamente le quitó el condón, se volvió a meter casi a fuerza la verga en el culo y el grito fue porque Pedro se vino en su culo, así, a pelo, sin condón, pero si de por si la tenia gruesa, ¿Imagínate a la hora de eyacular? Los espasmos fueron muy fuertes para el culito de mi comadre y como le dolió bastante, por eso fue que pegó un grito de dolor y no de placer.
Ya con el culo adolorido de plano mi comadre no quiso más verga por esa noche. No, mi amor, no tienes qué preguntar; Tuve que cogerme al otro negro pero calmadito, y como Pedro estaba nada mas mirando, le pedí se acercara, y como ya se había lavado muy bien su verga, y no tenía restos de caca de la comadre, se la mame y mientras el otro me la metía por el ponche, yo le di sexo oral a Pedro. Luego cambiaron y créeme que de verdad la verga de Pedro era enorme y entendí el dolor de culo de la comadre que solo veía lo que yo hacia y como le hice señas, ella solo negó con la cabeza cuando le insistí en que la hicieran sándwich. Hubiera querido, te lo confieso, tener una doble penetración pero si a mi comadre le había roto el culo Pedro no iba a permitir que a mi me pasara lo mismo. De cualquier manera vengo bien cogida, mi amor, como antes cuando tu me podías coger… y te amo por ser tan comprensivo conmigo.
-No hay problema, mi cielo, pero tengo una duda… ¿Cómo se llamaba el otro negro, amigo de Pedro?
-Humm… ¿Tienes celos, mi amor? Eso ya no cabe entre nosotros pero te lo voy a decir para que veas que te tengo confianza… no lo dije por temor a que te molestaras pero el otro negro, bastante bueno por cierto, se llamaba SERGIO.
-¿Ya ves cómo eres, mi amor?- le dije- ¡Espero nada mas que no te haya recordado otra verga del pasado y con eso me conformo! – y la abracé y besé hasta que de tanto coger en su viaje, mi mujer se quedó profundamente dormida.