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Por tucupey
Patty es una mujer agradable, de hermosa figura y bien contorneadas pantorrillas. Tiene un culito que acapara las miradas cuando ella va por la calle. Tiene medidas perfectas y ella se siente orgullosa de ello. Cuando viste falda es la sensación de todos aquellos que la ven y la envidia de las mujeres. Le lanzan piropos aún delante de mi, cosa que a mi me agrada sobremanera y me produce ciertos pensamientos eróticos. Tenemos actividades comerciales y ella desempeña las ventas con mucha propiedad pues utiliza sus encantos para obtener mayor utilidad. En el barrio donde vivimos tiene varios admiradores que le lanzan miradas lujuriosas cuando ella va por la calle. Se entrega a mi en plenitud y me hace saber y sentir que soy su dueño. Me gusta hacerle el amor, practicando todo lo que se me ocurre y ella lo disfruta. Lo hacemos por todos los sitios de la casa y en cuanta posición que se nos ocurre. Gozo besándole y acariciándole todo el cuerpo. Me encantan sus pies y los beso con mucha frecuencia. La amarro de pies y manos a la cama y la poseo con toda la intensidad que llena mi cuerpo. En uno de esos tantos momentos, estando ella sujeta por los extremos a la cama, le dije -tengo ganas de verte poseer por otro hombre hací como lo esoy haciendo yo- y ella me contestó -hazlo cuando quieras-. Uno de los tantos clientes que tenemos no desaprovecha la oportunidad de mirarla en forma descarada, desnudándola con sus imaginación. En una ocasión en que estaba yo entregándole un pedido me preguntó por ella a la vez que hacía comentarios de sus "cualidades". ¿Le gusta? le inquerí escuetamente - se la vendo-. El tipo quedó sin palabras, pero yo continué -es en serio mi propuesta-. Después de mucho hablar y de varios encuentros para ultimar los detalles llegamos a un acuerdo y quedamos de encontrarnos en un apartamento que tewnía para sus encuentros amorosos. Le pedí a mi mujer que se arreglara de la forma que a mi me gusta y vistiera esa falda que le ajustaba al cuerpo y realzaba su figura. Ella accedió a todo lo que le pedí pero no le dije lo que me proponía. Llegamos al apartamento de mi cliente y nos hizo seguir a una salita. Patty lucía encantadora vestida y perfumada deliciosamente. Hasta ese momento ella no sabía nada acerca de mis intensiones y se sorprendió sobre manera cuando le pedí que se sentara al lado de su dueño y después de pensarlo por un instante obedeció. Le pedí que accediera a todo lo que él quisiera y no opuciera resistencia alguna. Asintió con la cabeza sin ocultar su nervisismo y temblando como una hoja, estaba pálida. Le amarré las manos con un cordel que llevaba en el bolsillo y se la entregué. El tipo empezó a besarle el cuello a la vez que introdicía su mano por debajo de la falda. Ella trató de oponer resistencia y me miraba como pidiendome que detuviera todo aquello que estaba sucediendo. A Patty no le agradaba ese individuo y me lo dijo muchas veces, esa fué la razón por lo que lo elegí para realizar mi fantasía. La tomó por las manos y la sujeto y la sujeto a una saliente del techo, dejándola suspendida con los brazos en alto. Empezó a acariciarla por encima de la ropa e introdujo su mano por la blusa cogiéndole los senos. Le agradaba la resistencia que ponía ella a sus fuertes manoseos. Le quito los zapatos e introdujo sus manos por debajo de la falda y lesacó las pantimedias. Le quitó la falda dejándola solo con la blusa y los panties. Le rasgó la blusa, le arranco de un tirón el sujetador y le quito las bragas. La tenía completamente desnuda y a sus expensas. Trajo un látigo y le dijo - quiero oirte aullar-. El fuete hizo un chazquido en el aire y se enrrolló por la cintura de mi mujer sacándole un grito. Volvió una y otra vez el fuete a caer sobre su espalda, ella gritaba y suplicaba que parara el castigo. Gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas. El paró el castigo y se saco la verga, era grande y gruesa y empezó a restregarsela por la comisura de las nalgas buscándole el ano. Ella suplicaba que no lo hiciera, yo nunca la había tomado por allí. Eso lo excitaba sobremanera y acto seguido lo introdujo con cierta violencia y mi mujer gritó de dolor. El tipo se vino dentro de ella y cuando terminó le solto las manos y se sento con las piernas mostrando su descomunal pija aún erecta y mojada con los líquidos seminales. Mámala espetó y déjamela limpia con la lengua. Ella obedeció y se acomodó entre las piernas. Con las manos aún atadas le cogió la verga y empezó a a limpiarla con la lengua. Cuando él quedó satisfecho me dijo -llevatela-. Le coloque un abrigo que el me proporcionó, recogí sus ropas y salí de allí.
En otra ocasión les contaré otras cosas que hice para realizar mis fantasias.........
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