LUPITA LA ENFERMERITA 2



Por GALENO ARDIENTE

Les contaba entonces que Lupita y yo quedamos desnudos totalmente, en el consultorio del patrón, esa noche en que estaba a dos o tres dias de cumplir sus 18 años. Era llenita, es verdad, pero era SEÑORITA y ademas, entre las lindas piernas tenia una tupida mata de vello, y como continuamos fajando por un buen rato todavia, pude sentir en mi mano cómo se le iba mojando esa conchita, y cuando la abrazaba, para sentir en el mio ese pecho turgente, y ademas, esos pezones grandotes y lindos, me llevaba a la nariz la mano con la que la estaba dedeando, y cfreanlo o ono, no hay aroma mas exquisito que el de una vagina nuevecita, esos jugos de VIRGEN que empapaban la vagina y ponian un brillo de humedad en el vello... ¡Estaba rica de verdad esta chica!

Con delicadeza nos sentamos en la camita de exploracion del consultorio, y comenzamos a meternos mano como queriamos. Lupita no hablaba con claridad, y ponia yo mucha atención a lo que decía, ya que al menos para mi, no hay nada mas emocionante que sentir en los dedos, al mterselos en la vagina, la barrera del himen, y ademas, saber que esa membrana seria rota por mi verga me hacia apreciar mas, mucho mas, la entrega de Lupita en esos dias previos a su cumpleaños numero dieciocho.

Como no era muy cómodo estar fajando en esa camita, me levanté y ella, sin dejar de mirarme, me tomó de la verga y comenzó a a masturbarme lentamente, lo qwue demuestra que por instinto, una mujer sabe lo que debe hacer al estar con un hombre para coger por vez primera en una cama.

Nos tomamos de la mano y nos dimos un beso muy rico, y luego ella me tomó de la verga y como sid e la mano fuera, me llevó hasta su cuarto. Me excitatab ver cómo balanceaba las nalgas y me llevaba tomado de la verga, y asi caminamos por todo el pasillo del sanatorio hasta su cuarto. Entramos y con naturalidad se recargó en la cama, jalandome hacia ella. Nlos besamos y luego ella se dejó caer hacia atras, atravesada en la ama. Era una de esas amas de hospital, algo altas y al acostarse, su conchita coincidía exactamente con mi verga. Es mas, siempre he pensaod que esas camas las idearon apar que medicos y enfermeras pudieran coger con comodidad.

Me incliné y al oido le dije que no era cosa de solo metersela, sino que debiamos los dos disfrutar realmente de esa su PRIMERA VEZ, y ella, sonrojada, me dijo: -Bueno, tu dime entonces cómo lo vamos a hacer.
-Bien, mira cielito, lo primero que vamos a hacer es acostarnos, ya que todo debe hacerse con calma. Me encanta cómo se te siente pachoncito tu osito Lupita... lo tienes rico... asi, mi amor, acuestate... ahora dejame estar aqui hincado a tu lado... mira que linda estas Lupita... mira que lindos pezones...dejame besartelos.

Lo empecé a hacer y pude sentir en mi boca cómo se le ponian aun mas duros, y se los succioné sin dejar de acariciar ese vientre plano, y esa vagina a la que pronto entraria mi verga. Ella intentaba masturbarme, pero le dije al oido que me dejara acariciarla, que estaba tan pero an linda, con ese tono rojizo en su piel, con ese brillo en sus ojos, etc. y ella solo sonreía con la mirada extraviada de tan excitada que se encontraba.

Por fin pude besar su conchita y el aroma delicioso que de ahi salia hizo que casi me viniera. La mujer virgen tiene un aroma especial, a nuevo y sin usar, que solo quien lo haya disfrutado puede describirlo o entenderlo, y ademas, buscaba que ese momento de entrega fuera realmente inolvidable y placentero para Lupita, ya que solo una vez se deja de ser SEÑORITA y se convierte a una mujer en SEÑORA.

La acaricié con todo cuidado, especialmente en las zonas erogenas, y Lupita respondia de manera maravillosa a cada caricia. Es increible lo que el buen trato, el cuidado y la gentileza puedne hacer para que una Virgen goce al dejar de serlo. Hincado frente a ese vientre, pude besarlo, explorarlo con mi lengua, meterla entre cada pliegue de su vagina virgen, sentir cómo crecia su clitoris con mis caricias... ¡Era realmente maravillos coger con Lupita!

Por fin ella alzó sus piernas y, amorosa, las cruzó sobre mi esplada cuando yo me acomodé con la verga frente a su vaginita velluda, brillante de tantos jugos destilados, y con delicadeza puse el glande entre los pligues de la vagina, moviendo mi verga para que estimulara el clitoris. Lupita solo decía que me amaba, que estaba feliz, que gozaba mucho... y alzando un poco su cara, vó cómo mi verga entraba entre su tupido vello y con ingenuidad me preguntó: -¿YA ME ROMPISTE, MI AMOR? ¿YA SOY UNA MUJER COMPLETA?

-No -le dije, con seriedad, sin dejar de mirarla- mira mi amor, te la voy a poner mas adentro... poco a poco tu vagina se va a ir abriendo... no te inquietes.

-Mira, ponmela mas adentro, mi amor, peor no te muevas... dejame que sea yo la que se mueva, porqwue dice mi hermana que de otra manera me vas a lastimar mucho-dijo, refiriendose a Raquel, su hemana mayor, ya casada y con un hijo.

-Mira Lupita, cómo me abraza la verga tu conchita, mi amor... muevete un poco hacia abajo Lupita, quiero que tu sientas cómo te está entrando, mi amor.

-Uyy, que rico siento mi amor... metemela mas... ya qwuiero sentirla toda dentro -dijo Lupita, ansiosa y calientisima.

-Esperate Lupita, mira, voy a entrar un poco mas -dije, estirando mis piernas hacia tras en la clasiva posición del Misionero, y Lupita abrió las piernas, las medio alzó un poco y luego me las puso entrelazadas en mi cintura, y asi comencé a metersela lentamente, de verdad lentamente, ya qwue pienso que a lo mejor una mujer no recuerda ni siquiera nuestra cara o nuestro nombre, pero si nos la cogimos bien, recordará con precisión cómo le metimos la verga, lo que sintió, la manera en que la vagina se fue dilatando, dando lugar a nuestro pene, y ademas, puede ser que aunque no quiera hacerlo, nos compare cuando esté cogiendo con otro hombre... y por mas que no quiera hacerlo, nos recordará con cariño o hasta sentirá un espasmo en sus musculos vaginales.

Llevaba yo ya un buen tramo de verga dentro de Lupita cuando mi pene chocó contra su himen. Ambos nos miramos, me incliné y le dí un beso en la boca y ella, quizá por puro instinto, apretó sus piernas jalandome hacia dentro de ella y mi verga penetró rompiendo esa membrana a la que la gente le da tanta importancia...¡Lupita habia dejado de ser SEÑORITA y ahora era toda una señora!

O mas bien, era CASI una señora ya que faltaba que yo eyaculyara y vertiera dentro de su vagina nuevecita el primer chorro de semen. Procuré aguantarme bastante, y con suavidad empecé a moverme dentrod e ella, y me impulsaba, a modo de que mi pubis rozara el clitoris de ella, y con suavidad le dije al oido: -Mira, mi amor... ya entré, siento rico de estar dentro de ti, mi cielo... mira, imaginate mi amor, que estas orinando y que tratas de interrumpir el chorro de pipí... ¡Hazlo y veras que vas a sentir muy rico!

Ella me miró y sonrió, muy excitada, y pude sentir el primer mordizco de ese PERRITO VAGINAL que estaba yo contribuyendo a entrenar. Ella abrió grandes los ojos, y se rió, al mismo tiempoq ue me decía: -Ay, mi amor, que rico se siente... espera, lo voy a volver a hacer- y asi lo hizo varias veces mas esa PRIMERA VEZ, y naturalmente lo siguió haciendo, cada vez mejor, en cada cogida que nos dimos, ya que duramos cogiendo casi a diario por tres años aproximados, hasta que yo terminé y me fui a mi Servicio Social. Y digo casi a diario, porque mas de una vez lo hicimos estando ella menstruando, y desde luego, dos o tres veces me la cogi por el culo, y tambien su PRIMERA VEZ ANAL fue realmente inolvidable... para los dos, ya que lo hizo muy bien y se dejó hormar el culo pero cuando apenas habia entrado la cabeza de la verga, como que se estaba arrepintiendo y puso el esfinter duro. Lo forcé y entré hasta que mis huevos chocaron con sus nalgas y al finmal le encantó, pero recuerdo bien que me dijo, entre risas y lagrimas: -YA ME DESFONDASTE EL CULO, MI AMOR... HICISTE QUE SE ME RODARAN LAS DE SAN PEDRO... PERO ME ENCANTÓ... AHORA SI YA SOY UNA SEÑORA COMPLETA... TU SEÑORA, MI AMOR.

Si ella lee esto sabrá que aun la recuerdo con mucho cariño y haber sido el primer hombre en su vagina y en su culo es algo que siempre recordaré... Te quiero, Lupita, la enfermerita linda.





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