Mi comadre me entregó a su hija



Por morboso

Este relato que os contaré, es un poco loco, pero bien caliente. Trata de la obsesión de una madre por conseguirle un buen partido (según ella) a su hija.

Todo inició cuando mi empresa ganó una licitación pública por un proyecto del manejo de cuencas, como habían varias áreas en el proyecto éramos también varias empresas que trabajaríamos simultáneamente, por lo que fuimos invitados a hacer una gira de campo de dos días para conocer el área. Mi sorpresa fue encontrar a una mi comadre que hacía cinco años que no la veía, en el mismo bus donde viajaríamos. Ella se hacía acompañar de su hija adolescente, de nombre Zoila de 18 añitos, a quien casi no reconocí, era toda una señorita, para su edad tenía un cuerpo bastante desarrollado, dos buenos senos parados, no era delgada, sino llenita (no gorda) pero con cintura y su mayor atractivo era su trasero, dos lindas nalgas que parecía globos. Estaba muy apetecible la chamaca.

Durante el viaje, nos pusimos a charlar de lo que había pasado esos cinco años, le conté que me había divorciado hacía tres años y que mi hija se había quedado con su mamá. Me había vuelto empresario y en lo económico me iba muy bien, me había comprado unas cuantas casas en la ciudad, las cuales alquilaba. Debo decir que tenía 36 años, soy profesional y encabezo la sociedad de la empresa que había ganado esa licitación. Mientras el platicaba veía que mi comadrita se interesaba bastante, más que todo en lo material. Me preguntaba si tenía novia oficial y cuales eran mis planes de rehacer mi vida emocional.

Asi también me contaba acerca de Zoila, que era muy buena ama de casa, que sabía cocinar y que era muy atractiva, que no había hombre que no la chuleara en la calle. Al principio no lo tomé a mal, sino de una madre que estaba muy feliz por su hija. Sin embargo, durante el viaje ella trataba la manera que nos sentáramos juntos en el bus siempre, que me hablara y sobre todo que me coqueteara, luego decía que hacíamos buena pareja, etc.. En si se miraba la intención de mi comadrita para establecer un lazo entre su hija y yo.

Pasó la gira y cada quien se fue a su casa, sin embargo mi comadre me empezó a llamar frecuentemente por teléfono a mi oficina y a mi casa, casi siempre salía con el tema que yo le había gustado a Zoilito, que siempre preguntaba por mi y que ella veía que hacíamos buena pareja, luego me preguntaba que opinaba de ella, en ocasiones me la ponía al teléfono para que charlara conmigo.

Por modificaciones al Plan Maestro de esa área geográfica, se tuvo que replantear algunas cosas del proyecto, por lo que se decidió hacer una nueva gira de trabajo, esta vez serían tres días y dos noches. Cuando el bus llegó a traerme al lugar indicado, pude observar que solo Zoilita iba en sentada hasta atrás, me fui con ella y le pregunté por su madre, ella me contestó que se encontraba enferma por el mal tiempo que imperaba en la zona (muchas lluvias y tormentas) y que ella la estaba representando en esta gira. Bueno me senté acompañándola.

El viaje debía ser de unas seis horas, pero por el mal tiempo, había derrumbes sobre la carretera y varias filas de automóviles esperando turno para pasar. El viaje se alargó. Durante este, me fui charlando con Zoila, realmente tenía un cuerpo fenomenal, su carita no era tan atractiva (aunque yo he dicho siempre que no hay mujeres feas sino, mal arregladas), pero era simpática, ese día tenía puesta una camisa de botones, y tenía desabotonado hasta la altura de sus senos, los cuales me daban una linda vista de sus dos bellas tetas. Me contó que traía instrucciones de su mamá de estar conmigo todo el viaje, de no separarse de mi, me lo decía con una sonrisa sarcástica, eso me empezó a calentar y mi mente empezó a maquinar unos lindos días de aventura sexual. Nos entró la noche allí en el bus, algunos ya estaban dormitando. Le dije a Zoilita que si quería recostarse en mis piernas, ella lo hizo, su carita se posó en mis muslos.

Yo he sido siempre una persona muy caliente y ardiente y las adolescentes siempre me han atraído. No dejaba de verle los buenos senos a ella, y acostada como estaba le podía ver más de la mitad de sus tetas y su brazzier, eso me encendió esa noche. Espere que se durmiera, luego aprovechando la oscuridad del bus, con una mano empecé a tocarle sus senos, primero sobre la camisa, pero luego le tocaba lo que sobresalía de su camisa, poco a poco, debido a que ella no oponía resistencia, me fui atreviendo a meter más mi mano dentro de su camisa, toqué sus tetas, eran duras y lozanas, su piel era tersa y suave. Como no dio señal de resistencia o de despertarse, llegué hasta sus pezones y empecé a sobarlos con la punta de mis dedos, rápidamente estos se erectaron, entonces le hice pequeños círculos a estos ricos botoncitos parados. Este juego duró más o menos media hora, mi pene estaba duro debajo de la cabeza de Zoila.

Cuando por fin llegamos al hotel donde pasaríamos la noche, Zoila se despertó y me dijo cuando bajábamos el equipaje que quería quedarse conmigo en la misma habitación, que así le había dicho su madre. La noticia alimentó más mi morbo. Quería aprovechar esto, realmente estaba excitado. Le dije que me esperara afuera de la oficina de recepción del hotel donde los alojarían y cuando me registré dije que iba acompañado de mi esposa que quería un cuarto matrimonial, me lo creyeron sin preguntar, asi que nos fuimos a nuestra habitación. Este hotel era de Bungalows, por lo que son retirados unos de otros, estaba hecho!. Apenas entramos Zoilita me dijo que se daría un baño porque estaba muy sudada. Me pareció que era una excelente idea.

Lo que siguió a continuación ya se lo imaginaran. Ya en la cama nos abrazamos y besamos, como tenía todo el tiempo del mundo, le empecé a besar todo su cuerpo, iniciando en su boca, cuello, orejas, tetas, vientre (ella gemía sin parar en todo ese recorrído) y le abrí las piernas para comerle su rajita que no era muy grande, la cual estaba casi completamente depilada, le chupe suavemente su clítoris hasta que se vino en mi boca, sentí sus líquidos vaginales mojar su vagina, asi también le comí su rico agujerito del ano, Zoilita gemía en ese momento como una perra y me sostenía la cabeza con sus manos restregándomela contra su coñito. Luego me incorporé y quedé sobre mis rodillas, le pedí que me la mamara, lo cual hizo con cierta experiencia, no era la primera verga que chupaba eso estaba claro.

Luego que terminó de chupar todo mi pene, me subí sobre su lindo cuerpo y con las piernas abiertas la penetré lentamente, (que bueno que no era virgen, me quitaba compromiso) mientras ella no dejaba de gemir, la comencé a follar con movimientos suaves, que permitían que yo le mamara al mismo tiempo sus grandes senos, jugaba con sus pezones con mi lengua. Realmente la Zoilita estaba deliciosa alli sumisa en la cama recibiendo con ansias mi falo dentro de su gruta. Y se veía que le encantaba coger!. Durante todo el acto sexual me pedía a gritos entre los gemidos, que no parara de metérsela y que le encantaba tener mi verga en su vagina.

Poco a poco fui aumentando el ritmo de la follada, asi también sus gemidos iban aumentando de tono. Como variación, subí sus piernas sobre mis hombros y las clavadas se volvieron más intensas y profundas, Zoilito retorcía su espalda sobre la cama y en pocos minutos volvió a llegar a otro orgasmo. A continuación la coloqué en cuatro sobre la cama, quería verle su atractivo culo, realmente era aún mejor verlo desnudo que en pantalón, era blanco y durito. Le lamí las nalgas incluido su arrugado culito, el cual chupé como si se tratase de un rico sorbete, después la ensarté en su vagina sujetándola de la cintura y en un segundo se la metí al fondo, luego, entre en un ritmo acelerado cogiéndola fuerte, era delicioso y ardiente ver como mi verga se metía entre sus dos perfectas nalgas y penetraba su pequeña rajita caliente. Mis bombeos de nuevo la llevaron a otro orgasmo, la chiquilla era multiorgásmica, llegaba rápido a su clímax y este último fue brutal que la hizo desmoronarse en la cama, yo no paré y la seguí penetrando sin misericordia, su trasero se lo merecía. Finalmente entre quejidos le saqué la verga de su coñito y me vacíe sobre sus nalgas y espalda, un buen volumen de esperma derramé sobre ella.

No se porque ese día yo estaba en muy buen momento sexual. Y además Zoilita estaba sumisa conmigo (luego me contaría que su madre la había adiestrado para servirme esa noche), le pedí que me volviera a mamar la verga para prepararla para el siguiente round. Cuando mi pene ya estaba en su plenitud, ella se subió sobre mi y se lo ensartó en su rajita, luego comenzó a moverse para hundírselo hasta el fondo y después inició un rico movimiento pélvico como montando a caballo. La ví y oí tener al menos dos orgasmos más en esa posición, inundó su rajita de sus jugos vaginales, antes que yo me viniera, cuando anuncié mi venida, ella no quiso sacarse mi verga de su interior, y me derramé dentro de su vagina llenándola de leche tibia (que bueno que no quedó embarazada en esa gira).

Esa noche estaba yo tan caliente que casi cada dos horas me despertaba en la noche y la follaba, ella consentía todo lo que la hacía. Me la estuve cogiendo varias veces hasta el amanecer, su cuerpo de adolescente no dejó de recibir verga toda esa noche.

Estaba tan encantado por lo caliente y sumisa de esta chiquilla, que al otro día no hallaba las horas de regresar al hotel de nuevo, a pesar que hubo mucha lluvia se hizo el recorrido planeado. Pero al llegar la noche, de nuevo salió a flote toda la lujuria y el deseo.

Compre en el hotel un bote de aceite para bebe. Le pedí a Zoilita que se desnudara y que se acostara que le iba a untar el aceite en su cuerpo, lo hice, recorrí cada espacio de su juvenil cuerpo tanto boca arriba como boca abajo, metiendo mis dedos en su vagina y su ano, además le mamé sus tetas y su coñito, le metí hasta tres dedos en su rajita, el aceite facilitó ese acceso. Luego, ella me untó el aceite en mi cuerpo y me masajeo la verga y los cojones. Después de eso, le abrí sus piernas y la penetré de un solo golpe, después la fricción de nuestros sexos, de mi verga entrando y saliendo de su rajita y el frote de nuestros cuerpos nos dio un placer exquisito por el efecto del aceite, llegamos al clímax casi al mismo tiempo y aullamos de placer cuando el orgasmo nos invadió.

Nuevamente la voltee y la puse en cuatro y la penetré con deseo en su coñito, después de estarla cogiendo al estilo perruno y de manosearle sus deliciosas nalgas, le puse mi verga en la entrada de su culito, ella al ver mis intenciones quiso negarse diciendo que nunca lo había hecho por allí, sin embargo le dije que quería ser el primero en ese huequito, ella redujo la resistencia y la penetré en su ano, nuevamente el aceite fue una ventaja, ya que mi verga se deslizó por su apretado agujero y se fue adentro hasta que desapareció totalmente en su recto. La comencé a follar lentamente para que se acostumbrara a mi pedazo de carne entre su culito. Ella luego comenzó a cambiar sus gemidos, de dolor a placer, la estuve ensartando fácilmente como media hora, su culito tomó la forma y grosor de mi verga, la cambié a varias posiciones sexuales, pero siempre ensartándola por su agujerito negro. Finalmente me corrí dentro de su recto, mi cantidad de esperma fue superior que la que le eché en su vagina.

Por el mal tiempo, tuvimos que quedarnos otro día más en el hotel, ese día no hubo salida de campo, por lo que cogimos como conejos todo el día, todo el tiempo estuvimos semidesnudos. No salimos de la habitación, hasta la comida nos la llevaron allí. Ella me dijo que quería tenerme adentro todo el día. Qué chica tan caliente y complaciente!

Cuando regresamos del viaje, mi comadre me llamó para agradecerme las “atenciones” para con su hija. Y que tenía el permiso para visitarla en su casa (no se que le diría Zoila a ella). Aprovechando tanta cortesía, me seguí cogiendo a Zoilita por otro tiempo, nunca fue mi novia verdaderamente; cogía con ella teniendo mi propia novia. A veces, como me consentían tanto en su casa, me la follé algunas veces en su propia cama. Me encanta recordar su rico culo y como le jodía su ano con furia.

Finalmente con un montón de excusas de trabajo y otras, ya no la visité después de cinco meses de estarla cogiendo. Tanta facilidad en una mujer a veces aburre. Y realmente no me atraía como para casarme o quedarme allí. Mi comadre me dejó de hablar, pero ni modo.



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