Por LOTAMOEL
La tía, 67 años; la sobrina, 46 años.. Dos hembras de lujo que, más allá del parentesco, estaban unidas por dos cosas que para mí eran fantásticas. La primera era el sexo: mujeres sin prejuicios ni pruritos estúpidos, deseosas de gozar y hacer gozar, mujeres para las que el sexo no tiene edad, horario ni lugar prefijado. Lo segundo que las unía, aunque ellas no lo sabían, era su macho: Yo con mis 55 años. Las conozco desde hace casi treinta años, viven juntas, y desde hace ya varios años tengo sexo con ambas aunque, reitero, ninguna sabe mi historia con la otra. Son dos mujeres normales, de físico común, notándose ya en una más que en otra el paso de los años. Lamentablemente no tengo la suerte de la mayoría de los que escriben sus relatos, de encontrarme con maduras de espectacular y maravilloso físico. Ahora, lo que no tengo que envidiarle a nadie es tener a mi disposición dos mujeres fogosas, ardientes y pasionales, que saben vivir y disfrutar del sexo en plenitud. Les contaré lo que pasó unos días atrás. Fui a su casa un sábado a las nueve de la mañana. Me recibió Marta, recién salida de la ducha ya que estaba por salir. "Prepará un café mientras me visto" me dijo; pregunté por Patricia y me contestó que dormía. Mientras se calentaba el agua, me dirigí hacia su dormitorio, teniendo antes la precaución de cerrar la puerta del dormitorio de Patricia. Marta estaba prácticamente desnuda dado que recién se estaba subiendo la bombacha; Estás muy tentadora, le dije.. "Y también con muchas ganas" me respondió con una sonrisa cómplice e insinuante.. Bastó acercarme y tomarla por la cintura para que nuestras bocas se juntaran y las lenguas se encontraran en un feroz beso; mis manos no se quedaron quietas y una apretó sus tetas y la otra bajó su bombacha hasta dejarla en el piso .. Estuvimos un buen rato franeleándonos mutuamente, ella me acariciaba y apretaba la verga por sobre el pantalón .. "Mmmmmmhhhh, qué dura se te puso !!" me susurró al oído.. Sin esperar más empecé a desabrocharme el pantalón y Marta que me dice: "Acá nó, acá nó, Patricia está al lado; llevá el café a la galería que enseguida voy" igual de caliente como yo.. Llevé los cafés a la galería que estaba en la parte de atrás de la casa y obviamente alejada de los dormitorios. Enseguida llegó Marta, venía con un solero muy livianito y escotado; no hizo más que acercarse, sentarse en un sillón, atraerme hacia ella, bajarme el pantalón y agarrarme la verga.. En verdad, Marta es quizás la mejor "chupapijas" que he conocido, es como una adoración que hace de la pija, besándola, lamiéndola como si fuese un helado, recorriéndola desde la cabeza hasta las bolas, metiéndose éstas en la boca y succionándolas mientras me pajea con un movimiento circular de su mano que me hace delirar de gozo.. Ya me conoce, sabe que cuando la tomo de la cabeza es porque mis piernas tiemblan y el lechazo está muy próximo; allí es cuando ella decide donde quiere la leche.. "Esperá, no acabés, hacelo en mi concha que está hirviendo!! " imploró. No bien se levantó ella me senté en el sillón, Marta que baja mi pantalón y slip hasta los tobillos, se recoge el solero hasta la cintura y Oh sorpresa !!.. Su bombacha seguía en el piso del dormitorio!!.. De espaldas a mí, apoya uno de sus pies en el sillón, me agarra la verga y despacito se va sentando hasta enterrársela toda... Un "Oooohhhh !!.." seco, gutural, salió de sus labios al sentirla toda adentro.. Enseguida comenzó a moverse, adelante y hacia atrás, hacia un costado y hacia el otro, girando hacia un lado y hacia otro; sus movimientos (seguramente por la edad) no tenían prisa pero tampoco pausa, eran lentos, exasperadamente lentos, pero tremendamente deliciosos y efectivos.. "Así, así te gusta ??.. Sí ??.. Te estoy gozando mucho!!.. Uuuyy, me viene, me viene, dame la leche, llename de leche que no doy más!!.." gemía como enajenada. Mientras Marta se apretaba los pechos yo la tomé de la cintura y la entré a sacudir duro hasta que ambos logramos explotar juntos. Todavía con mi verga adentro Marta quedó sentada sobre mis piernas tratando de recuperar su respiración normal; por mi parte traté de hacer lo mismo pero la calentura que tenía me lo impedía y comencé a sobarle las tetas y la concha empapada de jugos.. "No seas hijo de p... no sigas, te dije que tengo muchas ganas pero acá no podemos seguir" me susurró al oído, agregando "Pero.. Si vamos a otro lado, te doy lo que quieras, machito divino!!.." Bastó mirarnos a los ojos para quedar de acuerdo, mientras ella fue a vestirse y yo me acomodaba la ropa pensé.. "Tiene 67, 67 años, le gusta coger y coge como si tuviese 30 !!..".
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