ABRIENDO LAS PIERNAS DESDE CHIQUITA



Por FERNANDA

Esto comenzó cuando tenía 11 años. Siempre fui una niña muy caliente, no sé porque, soñaba muchas veces en que un hombre fuerte y recio me poseía con furia, que me desvirgaba y me metía su caliente, grueso y gran trozo de carne en mi conchita, para terminar llenándomela de su caliente leche. Solo que en ese momento me despertaba y palpaba mi pantaleta completamente mojada, por lo que terminaba tocándome en el silencio de la noche hasta terminar completamente rendida.
Un día estaba viendo tele con mi papi, estábamos los dos solos. Desde pequeña he tenido la costumbre de sentarme en sus piernas para ver tele pues el siempre fue muy cariñoso conmigo. Ese día me senté con él, yo llevaba a un puesto mi uniforme que consistía en una falda amplia a cuadros y camisa blanca. Debo decir que ese día me sorprendí de sentirme que con solo estar encima de mi papi, estaba mojada y entonces empecé a excitarme una vez más con la idea de tener sexo. ¿Pero, con papa? ¿Sería posible? De repente sentí su bulto bastante grande lo que me indicaba que él también estaba emocionado. No lo podía creer, mi papa estaba emocionado con tenerme en sus piernas.
No sabía si estaba imaginando todo, así que decidí ponerlo a prueba e hice como que me acomodaba para dormirme un poco y abrí las piernas de manera que quedé en medio de su pierna izquierda, traté de abrirlas lo más normal para que pareciera que era sin querer. Dio resultado, sentí que su mano se deslizaba como quien no quiere la cosa bajo mi falda y después sentí como empezó a acariciar mi conchita por encima de mi panty. Me traicioné porque me moví un poco, entonces él sacó la mano y ya no hizo nada. Pero estaba feliz, ahora sabía que solo era cuestión de tiempo antes de que lo sintiera entrar fuerte dentro de mí.
Esperé mucho para estar a solas con él otra vez, por lo general siempre estaba mamá con nosotros. Llegó un momento en que no soportaba a mi mamá por estar siempre ahí. Pero mi oportunidad llegaría pronto, porque mi abuelita se enfermó, y mi mami tuvo que viajar a la capital del país para atenderla. Yo estaba feliz, y decidí actuar ese mismo día. Pasé toda la tarde pensando como seducirlo, hasta que se me ocurrió volver a ponerlo a prueba. No me quité el uniforme pero si el panty, me acerqué a la sala, él estaba viendo un partido y le dije:
-¿Qué ves papi?-
-Un juego de futbol, ¿quieres ver?- Papi.
-Sí…-
Como de costumbre, me le senté con las piernas abiertas, por lo que al hacerlo, mi falda se subió un tanto y más allá de la mitad de mis nalgas quedaron piel a piel sobre sus piernas. Se río a medias y me dijo:
-¿Qué haces?- Papi.
-Nada, quiero ver tele contigo.-
-¿Solamente?- Papi.
-Sí, pero estoy cansada, ¿puedo recostarme en ti?-
-Claro- Papi.
-¿Puedo cambiarle tantito a la tele?-
-Si- Papi.
Él tenía el control en la mano, cerca de su pierna, entonces se lo agarré, y el hizo como que lo retendría, en eso le jalé la mano para que cayera justo en mi falda. Sabía que ahí la quería tener, entonces le dije:
-¿papi me haces mimos?-
Él captó mi idea, y solo me dijo:
-Sí, pero cierra tus ojitos para que sientas mejor.- Papi.
Cerré mis ojos y sentí cuando me metió la mano debajo de mi falda. Como ya tenía las piernas abiertas no le costó trabajo, me metió primero un dedo entre mi rajita, después dos y empezó a hacer círculos sobre mí botoncito. Yo sentía algo tan rico que pensé que no podría soportarlo, como que no podía respirar, empecé a gemir un poco y el aumentaba la presión, dolor-placer, así iba, aparentándome, en un momento, no me pude contener y puse mi mano sobre el gran bulto que se sentía en so short.
-¿Quieres tocarlo?- Papi.
-Sììììì.-
-Tócalo pues, te enseñaré como...- Papi.
Así pasamos toda la tarde, el tocando con maestría mi conchita, haciéndome tener grandes espasmos y convulsiones. Y yo tocando su gran paquete. Cuando ya había pasado ya mucho tiempo, me dijo...
-Espérame hoy encueradita, te voy a dar algo que te va a gustar más...- Papi.
Yo estaba emocionada, pero entonces me dio un poco de miedo. ¿Y si mama se enteraba? Aun así, hice lo que me dijo y al llegar la noche, me bañe bien, me metí a mi recamara envuelta en toalla, me puse loción, me encueré y me metí debajo de las sábanas para esperarlo. Luego de esperarlo un rato, oí que la puerta se abrió. Venía solo con su short y descalzo.
-Te voy a enseñar algo nuevo.- Papi.
-¿Qué papi?-
-Espera y lo sabrás.- Papi.
Entonces me agarró las dos manos y me ató una a cada dosel de la cama, y me dijo:
-Quiero que abras las piernas lomas que puedas.- Papi.
Así lo hice, entonces me ató también las piernas. Después se quitó el short y vi su verga enorme y gruesa. La puso en mi boca y yo la empecé a chupar. La primera vez se vino en mi boca, parecía muy complacido de ver los chorros de leche que salían de mi boca. Después me empezó a besar toda, me pellizcaba los pezones y mis tetas se pusieron rígidas, mientras me besaba, metía sus dedos en mi conchita cada vez más fuerte, que me dolía.
-Papi por favor.-
-Espera, ya verás que te encantará....- Papi.
En eso sentí que me puso la punta de su verga en la entrada de mi conchita y empezó a meterla, a mi me dolía mucho, pero no se detenía...
-¡Papi ya no!, ¡me duele!, ¡ya no!-
-Cállate, ya va estar.- Papi.
-¡Pero es que me duele!-
-Grita todo lo que quieras, pero seguiré...- Papi.
Así siguió hasta que me la metió toda de un solo empujón. Grité, me dolió increíblemente. Luego me la saco y volvió a meter una y otra vez. A cada empujón sentía que me partía en dos, pero poco a poco, empecé a gemir, lo cual lo excitó más y siguió más fuerte sus embestidas.
-Ya ves putita que te iba a gustar.- Papi.
-Mas, mas papi, mas fuerte...-
Fuerte y duro me embestía... no sé cuánto tiempo paso, yo gemía, gritaba y parece que eso lo alentaba a seguir más fuerte, cuando se vino en mí, me echó toda su leche en mi cuerpo, y después me puso su verga en mi boca una vez más para que la chupara, así lo hice, cuando terminó, me desató y me chupo un rato mi conchita adolorida. Después de eso, papi me visitaba en las noches, para nuestras largas horas de sexo.
En una ocasión, no me llevó a la escuela, me llevó a un motel y ahí no solo hicimos un 69 y me poseyó por mi conchita, sino también me la metió por primera vez por mi culito, lo cual me dolió más al principio, pero después me gusto muchísimo. A partir de entonces una o dos veces por mes me llevaba al motel para poseerme sin freno alguno y para que yo pudiera gritar todo lo que yo quisiera, lo que en casa y en las noches no podía hacer por estar mamá ahí.
Con papá seguimos teniendo sexo hasta la fecha, hoy tengo 16 años. Mi mama regresó a los dos días de eso, y nunca sospechó que dos días antes, le abrí las piernas a mi papi para que me desvirgara...




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