Por pervertida
tenia 6 añitos, mi abuelito se fue a vivir con nosotros,
cuando yo llegaba del colegio y comia, me enviava a descansar, los primeros dias era asi; pero luego una tarde se acosto junto a mi y empezó a sobar mis piernitas, diciendome que eran muy lindas,no pasó mas nada, yo creia que era por cariño.
A dia siguiente hizo lo mismo, pero esta vez me levanto la camisita y tocó mis pechitos, me los pillisco, yo lo dejé, pero me estaba extrañando; el siguió acariciandome mientras me decia que el me queria mucho.
Yo le dije que mi mamá me había dicho que no me dejara tocar de ningún extraño, el me contesto que el no era un extraño, y que tenia derecho porque era mi auelito.
Luego fue bajando su mano abrió las piernitas y me acarició mi cuquita pero muy suavecito, yo me puese muy nerviosa, y empecé a llorar, el me tapó la boaca y siguió, con una de sus manos abrio mi cuquita, y me empezó a meter su dedo con la otra; yo arranqué a llorar, el se enfureció y me pegó.
Me dijo que eso era para que le hiciera caso, y que lo que me estaba haciendo era para yo me divirtiera, entonces siguió empujando su dedo muy duro en mi cuquita,
me dolia demasiado, pero el no paraba, yo buscaba cerrar las piernas pero el me pegaba y me la abria otra vez.
No se detenia ante mi dolor, hasta que por fin sentí que me habia partido por dentro, el lo que hacia era reirse
y suspiraba muy fuerte, despues, me saco su dedo y me limpio, estaba llena de sangre, yo seguyia llorando mucho, entonces me puso boca abajo y tambien me metio el dedo por mi culito.
Al dia siguiente, me volvio a jurungar, pero esta vez me metio un vela, y mientras me la empujaba, me decia cosas muy feas, como tu eres toda un perra, aguanta que yo se que te gusta y cosas asi. Me ensaño algunas revistas para que yo viera lo que los hombre les hacen a las mujeres, y me dijo que el tenia que enseñarme.
En ocasiones, metia una perra al cuarto y me ponia a que yo viera como le metia una botella, la perra no queria pero el le pegaba tambien a ella, despues que terminaba con la perra, me agarraba a mi, y me hacia lo mismo que a la perra.
Me ponia a que le chupara su huevote que yo lo veia grandisimo y me asustaba mucho.
tambien me quitaba las pinties y me sentaba sobre el
apretando su huvo contra mi cuca, pero no le entraba.
nunca me lo pundo meter. asi me mantuvo por unos cuantos dias, hasta que se lo llevaron de casa, pero
ahora que soy una mujer, no puedo dejar de sentir un placer infinito al recordar aquello, siempre me hizo falta, aun lo extraño, quisiera que volviera a cojerme como cuando era niña.
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