Por SALOMÓN BORRASCA
La luz de la luna penetraba por la ventana y medio alumbraba el cuerpo de ébano de la linda Andreita, ya desnudo en el sofá y dispuesto a ser servido como una cena a ese amante cuadrúpedo que la visitaba desde un barrio muy lejano y el cual había sido adiestrado para que le juetiara las nalgas con la cola y para que le hiciera tiernamente narriaú en el oido mientras ella se derramaba produciendo excitantes gemidos. Cuando la grosera Andreita quería ver a su amante enojado, lo subía al armario y cogía un ratón y lo metía entre sus piernas, el lindo gatico transformado en un tigre se le lanzaba y se le comía el roedor. Muchas veces quise participar, pero cuando intentaba acercarme el desgraciado felino me sacaba rasguñandome el pipí. Sino tomé represalias contra ese animalejo, es decir, contra Andreita, es por que yo en mi casa tengo una lora morbosa que se trepa a la ducha a mirarme desnudo y burlarse de mi pirulín.
SALOMÓN BORRASCA
TOMADO DEL LIBRO HISTORIAS PORNO DE SALOMÓN BORRASCA
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