Por mauro
Todo comenzó cuando tenía 15 años, visitaba casi siempre a mis tias, una de ellas tiene una hija de 11 años, mi prima Janeth, un día estabamos viendo tele y yo por accidente toqué su pierna, llevaba una faldita corta, ella no dijo nada, yo quité mi mano por temor a que ella dijera algo, pero como no dijo nada volví a colocar mi mano cerca de su pierna.
Luego subí un poco más mi mano disimuladamente hasta sus muslos, ella no decía nada, entonces me tomé confianza y subí mi mano hasta tocar su tanguita, sentí su conchita, dejé mi mano allí quieta, ella ni se movía, luego metí mi mano entre su tanga y sentí esa conchita con apenas unos pelitos delgados, estaba mojada, luego con mi otra mano levanté su blusa y toquè sus pequeñas tetas, las cuales comenzaban apenas a marcarse, su pezones eran pequeños pero deliciosos, asi que comencé a tocarla toda, sentía como se mijaba, ella me miró y con su mano tocó mi pene, al principio se asustó al notar que era muy grande, pero luego lo cogió entre sus manos y lo acariciaba.
Así pasaban los días, la miraba en su cama y me acostaba al lado y nos tocábamos, un día le quité su tanga blanca y comncé a lamer sus labios vaginales, ella solo se retorcía de placer, metía mi lengua en su pequeño orificio, luego metí mi dedo, a ella le encantó y tomaba mi mano y la apretaba con fuerza para que no le sacase el dedo de su vagina.
Entonces me bajé mi pantalón y coloqué mi pene en su rajita y comencé a empujar, ella solo gemía y abría más sus piernas, no la podía penetrar, era muy estrecha, así que nuevamente comencé a lamer su vagina, ella se mojó mucho, entonces coloqué mi pene en su entrada y empujé varias veces con fuerza, hasta que sentí que entró la cabeza de mi pene y ella me apretó muy fuerte con sus piernas, entonces comencé a moverme lentamente, ella gemía, le dolió, tenía lágrimas en sus ojos, noté como mi pene rompía algo dentro de ella, miré mi pene y tenía mucha sangre, pero seguí metiéndolo y sacándolo, ella gemía más fuerte, entonces sentí como ella llegaba a su orgasmo, parecía que se ahogaba, entonces yo sentí que me iba a correr, traté de sacarlo pero ella me dijo NO, sigue metiéndomelo, así seguí y sentí que ya no aguantaba más, me corrí dentro de ella tan fuerte que sintió su segundo orgasmo, era tanto el semen que le eché dentro que su vagina comenzó a escurrirlo en cantidades, mi pene estaba con sangre, lo mismo que la cama, volteamos las cobijas de lado, ella se limpió y me limpió mi pene con una toalla húmeda y así seguimos haciéndolo por varios días y siempre terminaba dentro de ella, que era lo que más nos gustaba, como no le llegaba aún su período estabamos tranquilos. Lo seguimos haciedo hasta que un día nos encontró mi tía. Pero eso ya es otra historia
Accede a los relatos eróticos exclusivos