Por gaymagno
Desde muy pequeño supe que era gay. Mis ojos solo miraban hombres y observarles sus pantalones me hacía pensar siempre en cómo serían esas vergas, las que conocía muy poco, pues hasta los 16, solo un hombre me había hecho suyo.
Luis Alfredo, mi novio desde los 12 hasta los 16, era el único hombre de mi vida y aún cuando era muy feliz con él, mis deseos de sentirme en una orgía eran cada vez mayores.
Como yo era muy lindo de joven y mis rasgos eran bellos, ( aún cuando nunca fui afeminado), los hombres me silbaban y casi que me rogaban que los mamara o les diera mi culo. Pero el susto, combinado con la excitación de verlos a ellos deseándome, eran toda una aventura para mi.
Cierto día, en una jornada de alteración del orden público, muchos camiones del ejército rondaron la noche. Como tenían que hacer turnos, al descansar un grupo, buscaban alojamiento en alguna casa. Como yo estaba solo, le pareció al comandante de uno de esos pelotones que yo podía alojar a 17 soldados, para lo cual extendieron como cinco colchonetas en el piso.
Comencé a notar risitas entre ellos y me miraban con malicia. Comenzaron a desnudarse, a decir groserías fuertes, a echar chistes de maricas y a decir que si encontraban a alguno, se lo comerían los 17.
Mis ojos comenzaron a ver hombres musculosos, de tórax dirísimos y marcados, algunos peludos y otros lampiños. Al desnudarse, de reojo podía ver cómo algunos colgaban unas vergas enormes y unas bolas que parecían de tenis. Mis ganas me denunciaron rápidamente.
Cuando de pronto, uno de ellos le dijo a los otros: "sí es marica...hay comida para todos".
De un momento a otro, los 17, totalmente empelotos, me rodearon en mi cama y masajeandose sus vergas, me decían groserías mientras sobaban más rapido sus penes y me los ofrecían para que yo mamara las vergas de los 17.
Creí volverme loco. Mi boca no daba a basto mamando verga por verga y comencé a gemir cada vez con más fuerza. Uno de ellos dijo que lo mas importante era mi culo. Me dieron vuelta y aún no se si hubo o no condones. Lo que recuerdo era que después de un gran dolor, causado por un vergón como de 20 cms, todos comenzaron a darme verga por mi culo ansioso, a lo que yo respodía gritando como loco.
Después de que los 17 me metieron sus vergas, me diaron vuelta y comenzaron a chorrearse encima de mi. Los primeros 6 o 7 fueron afotunados, pues me tragué sus leches espesas y calienticas.
Para los demás, mi cara fue el sitio donde dejaron sus lechazos, mi cuello y el resto del cuerpo. Quedé totalmente enlechado y mis manos recorrían esa leche untándomela como si fuera una crema maravillosa para el cuerpo.
Una vez terminaron, me llevaron al baño y haciéndome arrodilar, los 17 comenzaron a orinarse sobre mi cabeza y quedó una regadera de orines masculinos, espesitos, amarillos, con restos de sémen todavía.
Después de bañarme todos en orines, comenzaron a irse a dormir en las colchonetas y durmieron como angelitos.
En la madrugada se la mame como a otros 5 o 6, me tragé sus leches, luego se bañaron todos diendo maravillas de mis mamadas y de mi culo, se pusieron sus ropas de soldados machotes y se largaron cuando llegaron a recogerlos.
Es hasta ahora el dia más feliz de mi vida y ahora tengo 48.
Jamás olvidaré este maravilloso momento.
Luis Gustavo.
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