Por Oscar Zelaya
El aviador primerizo
Mi nombre es Jhonny Vera Viaña, soy paceño, tengo mas de 50 años, vivo en Bolivia y esto sucedió hace más de 35 años y fue a fin de año, cuando por no aprobar una materia escolar, mis padres me castigaron dejándome en casa mientras ellos iban a los Yungas para disfrutar las vacaciones. Al principio, pensé que era lo peor que podían hacerme, pero me tranquilice cuando reflexioné en lo que haría durante su ausencia, largas noches de fiestas y marihuana en casa y una larga lista de películas pornográficas. Sin embargo me quede helado cuando me entere de que me dejarían a cargo de doña Modesta, la empleada domestica, quien vigilaría todo lo que yo hiciera para después informárselo a mis padres. Sin poder hacer nada, ellos partieron un domingo en la tarde, advirtiéndome de tener cuidado, pues la empleada les diría todo lo que yo hiciera.
Al día siguiente, desperté como a las diez de la mañana cuando doña Modesta me preguntó si ya deseaba desayunar. Por un momento, no la reconocí sin el uniforme de trabajo pues nunca la había visto sin su mandil verde claro, la empleada era una chola Cochabambina, bastante alta, ese día vestía una pollera roja un poco más arriba de las rodillas y una blusa sin mangas de color blanco, tendría unos 35 años, rellenita, de grandes trenzas, pechos grandes y piernas bien torneadas, en ese momento, observé con detalle a doña Modesta y noté que a través de su blusa se transparentaban sus pezones y parecían querer reventar la tela. Todo el tiempo que conocí a doña Modesta siempre la había visto con su mandil verde y con el se veía muy gorda. Al menos era lo que yo creía. En realidad, se veía gorda debido al tamaño de sus pechos y como el uniforme era muy amplio nunca pude apreciar el tamaño de su cintura, ya que el delantal siempre la cubría y fue hasta ese día cuando pude ver sus verdaderas formas
Al siguiente día doña Modesta me sorprendió, ahora vestía una coqueta pollera celeste, otra blusa sin mangas y calzaba unas sandalias de goma. Al verme, me saludo y comento que hoy lavaría, pero debido a que hacia mucho calor, con esa ropa estaría mas cómoda, subió a la terraza a lavar y al inclinarse dejaba ver bajo su pollera, se apoderó de mi un deseo loco por esa chola, estaba con una mujer solo en casa y debía aprovechar la ocasión, me oculte detrás de una pequeña barda y bien agachado observé sus brazos desnudos, sus piernas bien torneadas y como la pollera se le subía un poco, dejaban ver el comienzo de su calzon rojo, parecia que sus nalgas estaban bien formadas y redondas y no pude dejar de admirar sus grandes senos que sobresalían de la delgada blusa que vestía, su cabello negro estaba recogido en un par de gruesas trenzas, que llegaban hasta el final de su espalda.
Yo tenia 16 años y no había tenido relaciones sexuales, había perdido la oportunidad con Viki Cardenas, pues cuando ella me preguntó si yo era virgen e inocentemente le respondí que si, ella me dijo que buscaba alguien con experiencia y me abandonó.
Ahora, la empleada domestica me había excitado a tal grado que comencé a hacer planes para acercarme más a ella y saciar mi curiosidad de sexo. En la noche mientras cenábamos, como al descuido le comente a doña Modesta que en la escuela habian chicas muy lindas pero que todas tenian enamorado y ya habian tenido sexo, que solo eramos unos pocos los “cartuchos” y que me daba vergüenza no tener novia, me respondió que todo llegaría a su tiempo, luego comimos en silencio y al terminar, me dijo que el sábado iría de compras desde temprano y que regresaría como a las cinco de la tarde. " Joven Jhonny, puede salir si gusta, pero si vengo y no lo encuentro, lo castigaré. Recuerde que sus padres me encargaron su cuidado", me dijo tranquilamente.
El sábado se despidió y aburrido fui al fronton de la Plaza Baden Powell, jugué dos partidos pero estaba decepcionado, tuve mi oportunidad para acercarme a la linda chola pero no funcionó y excitado por toda la semana que la espié, me tomé unas cuantas cervezas.
Eran casi las once de la noche cuando llegué a la casa, doña Modesta se encontraba en la entrada principal y me dijo: "¿Qué le dije joven? Si usted no estaba cuando yo regresará, lo castigaría. Ahora verá". "No tengo tiempo para esas cosas. Voy a dormir", respondí molesto y entré a la casa, pero en eso me detuvo, sujetándome del brazo derecho. "Suéltame. ¡No tienes derecho a hacerme esto!", le dije. "No joven. Si a usted la pasa algo mientras yo soy la responsable, me botan de su casa y a mi edad en ningún lado me contratan. Lo voy a castigar para que aprenda". Y diciendo eso me jaló hacia ella. Intenté soltarme pero no lo logré. Como si fuese un muñeco, me levanto en vilo y me puso boca abajo sobre sus rodillas. "Le voy a dar una nalgada por cada hora que tardó en venir. En total, son seis" y comenzó el castigo. En la primera nalgada, el golpe fue tan fuerte que me ardieron la espalda y las piernas pero los golpes fueron suavizándose hasta que concluyó el castigo. Al terminar, me sujetó de los dos brazos y me dijo: "Ahora va a decirme dónde fue o tendré que castigarlo nuevamente".
"Me siento desesperado, me gusta una mujer, quiero tener sexo con ella, ademas nunca lo he hecho y quiero saber que se siente", le dije.
Entonces, la enorme chola me vio profundamente a los ojos y sonriendo me dijo "Pero joven, para eso no es necesario salir a emborracharse. Si se trata de eso, yo le puedo enseñar". Totalmente asombrado dejé que me agarrara de la mano y me llevara hasta su cuarto, cerro la puerta y me tiro sobre la cama, se quito la blusa y el sosten, observé sus senos, con pezones grandes y negros, su pequeña cintura, ardía en ganas de levantarle la pollera para poder ver la vagina de la chola. “Para que se sienta más rico, debes acariciar primero a tu mujer y debe ser poco a poco hasta que llega lo bueno", me dijo. Puso mi mano derecha sobre su seno izquierdo y me dijo que lo acariciara hasta que el pezón estuviese duro, en tanto que con la otra mano me pidió que le acariciara las nalgas y las piernas y por ultimo, ella me tomó de la cintura y me dio un apasionado beso en la boca. Ávidamente, comencé a acariciar su maduro cuerpo, sintiendo sus pechos duros y firmes, sus morenas piernas y sus nalgas duras y bien formaditas, sintiéndome enloquecer cuando acariciaba su suave piel.
Cuando me pidió que me desnudará completamente, le pedí que primero se sacara esa pollera que tanto me excitaba, cuando la prenda cayó al suelo comenzó a acariciarme apasionadamente, yo ardía de deseo, cuando acaricié su vagina sobre el calzon, doña Modesta dejó escapar un gemido, mientras, yo acariciaba sus brazos y besaba su espalda, nalgas, su vagina y sus piernas. Ella me dominó completamente, besó mi pene duro, luego lo chupó hasta que casi acabé, después me agarró la cabeza y se la llevó hasta su entrepierna, me dijo “lamé y chupá, dame placer “, con algo de asco hice lo que me pedía, y pude aprender como se le da placer oral a una mujer, después de que tuvo un orgasmo y me vació un líquido salado en la boca, se me sentó encima e introdujo mi adolorido pene en su vagina, esa chola subía y bajaba con una gran experiencia, cuando sintio que yo iba a eyacular doña Modesta lanzó un gemido fuerte, luego quedamos ambos en un cansancio total. Fue una larga noche en que ella me enseñó muchas cosas. Tambien me contó sobre su vida, como su esposo y sus hijos se fueron a Estados Unidos a trabajar hace quince años, quedándose completamente sola ya que en el pequeño pueblo donde vivía no había muchas oportunidades de empleo. Trabajó como barrendera, cargadora, lava autos, hasta que llegó a trabajar a casa de mi familia.
Al terminar su relato se quedo inmóvil y me dijo "Ahora, tendré que buscar otro trabajo. Por sentirme sola, casi violo al hijo de mis patrones y cuando usted se lo diga a sus padres me despedirán" dijo con tono triste. Me acerque a ella y abrazándola le dije que había sido una experiencia maravillosa y que estaba feliz de que ella me hubiera enseñado a tener sexo y que por mi parte, yo no diría nada a mis padres. Levanto la mirada y me abrazo."Además, usted me excita mucho y me gustaría practicar para adquirir más experiencia", le comente. "Si. Puede que Viky quizá ahora me diga que si".
Apenada, me confesó que mientras limpiaba mi habitación, encontró mi diario y se había enterado del fracaso con Viky Cardenas y de mi obsesión hacia ella. "Me di cuenta que me espiaba y me gustó. Así que comencé a provocarlo, me veía usted tan lujuriosamente que pensé que ya era suficiente, por eso me fui. No podía imaginar que una mujer de mi edad y de pollera como yo le pudiera gustar a un muchacho como usted. Lo de ayer se debió a que estaba nerviosa de que no llegaba y me preocupé mucho".
Entonces, resolvimos no contar a nadie lo nuestro y nos besamos apasionadamente. Durante las siguientes 2 semanas tuvimos mucho sexo, ensayamos diferentes posturas sexuales, hasta que decidimos descansar un poco. Yo estaba exhausto pero deseaba más, en tanto que ella lucia radiante y mas deseable. En mi casa, doña Modesta hacía las labores más rápido que de costumbre, me volví un experto en el arte de las relaciones sexuales, pues doña Modesta inventaba, gracias a su sapiencia, más y más posiciones, que me excitaban cada vez más.
Pasaron los años, terminé mis estudios de colegio, anduve un tiempo a la deriva xcon drogas y alcohol, después me casé con una chica chilena, en la universidad no tuve suerte, luego opté por la carrera de aviador militar. Actualmente doña Modesta sigue trabajando en casa de mis padres, ahora con mas años, aun luce igual de apetecible y radiante como en aquellos tiempos, todavía nos vemos dos días por mes: ella para no sentirse sola y yo para contemplar el cuerpo en el que aprendi todo sobre el sexo.
Escrita por JVV.
Escriban a la dirección: ozelayabu@yahoo.es