Una chapaca con mucha experiencia



Por carla

Una Chapaca con mucha experiencia



Mi nombre es Jose Luis Harb, paceño de nacimiento, político de corazon, miraflorino hasta morir, siempre fui bastante grande para mi edad, por lo mis amigos siempre fueron mayores que yo, entonces escuchaba algunas cosas no aptas para mi edad, especialmente en lo relativo al sexo. Entrando a mis 16 años descubrí que mis hormonas se alborotaban cuando veia pasar a alguna chica, pero como todo muchacho, era inexperto en las cosas del amor. Un amigo llamado Sancho me aconsejó que para tener relaciones con alguna chica, primero debía ensayar con alguien, y me dio algunas instrucciones para llevar a cabo mi iniciación, me dijo que nadie era mas indicada que la empleada domestica de mi casa, pues todos en el barrio la molestaban. La empleada de mi casa era una cholita tarijeña llamada Lidia Rodríguez, presentaba algunos atributos interesantes, tenia 20 años, bonita cara, blanquita, pelo negro, de 1,60 mt de altura, andaba cantando todo el día, tenia una figura regular y usaba unas polleras cortas que mostraban unas bonitas piernas, no tenía grandes pechos y sus ojos eran color miel, era de muy buen carácter, y llevaba trabajando en casa mas de tres años. Conmigo siempre guardó una buena distancia, tal vez por que yo andaba entrando a la adolescencia y podía portarme algo atrevido, siguiendo las instrucciones de Sancho, comencé a portarme muy educado con Lidia, trataba de regalarle siempre alguna cosita, le empecé a piropear cuando yo pasaba por el patio o la cocina, le alababa sus trenzas, sus ojos, que esa pollera le quedaba de maravilla, etc.
De a poco, comenzamos a tener charlas intimas, que cómo llegó a La Paz, que si dejó a algun novio o enamorado en Tomatitas, su pueblo, que cuantos enamorados tuvo, que hasta donde llegó con ellos, si pensaba casarse acá o en Tarija, después de unas 5 semanas éramos muy amigos, entonces le dije que los amigos se hablan por los nombres comunes, que ya no hay eso de “joven”, ademas que se saludan y se despiden con un beso en la mejilla, Lidia al principio no quiso, pero logré convencerla con el argumento que nadie lo iba a saber, y cuando iba o llegaba del colegio le plantaba un beso en su mejilla, a 2 cuadras de mi casa había una plaza bastante oscura donde se citaban los enamorados, un domingo en la mañana, antes de que Lidia salga en su día libre, le dije que le iba a esperar en la placita porque deseabla hablarle de algo y no quería que alguien nos oiga o nos encuentre, ella aceptó la cita riendo a carcajadas, luego salió a su permiso. A eso de las 7:30 de la noche salí a la plaza, andaba algo tembloroso pues tenía miedo de que alguien me vea con la empleada de mi casa hablando en un sitio oscuro, pasado un rato Lidia bajó de un micro y se dirigió hacia donde yo estaba, se sentó a mi lado muy seria y me preguntó que porque deseaba verla fuera de mi casa, que si mi madre se enteraba ella iba a perder su trabajo, y además no estaba bien que ella se vea con el hijo de sus patrones en una plaza y peor aun de noche, yo quedé atontado ante sus preguntas, pero sacando valor le dije que como nunca había besado a una chica, que deseaba aprender con ella, nada mas. Lidia empezó a reir en silencio y luego me dijo:” Como vas a querer besarme a mi, si soy empleada de tu casa, soy cholita, y vos debes tener tu ñata “, mi respuesta fue que a mi no me importaba eso, que me gustaba mucho y que por favor me enseñara a besar , ya que si iba a tener mi novia debía saber al menos como besarla, y no deseaba pasar papelones con mis amigas y amigos, sobrevino un largo silencio entre ambos, luego me dijo “ Mirá Jose Luis, si me vas a besar, quiero que sea un secreto, no quiero que tus amigos me molesten en la calle, tus padres no deben sospechar nada de nada , pues no quiero perder mi trabajo, no quiero que me andes besando a cada rato, yo te avisaré cuando y donde nos veremos , esta bien? “ Asentí en silencio y traté de agarrarle la mano, ella reía ante mis desatinos, luego se puso algo seria y me dijo que ya debía irse, pues no quería que mi madre le llamara la atención, se paró y en medio de la oscuridad pude sentir el calor de su cuerpo, ante mi quietud me dijo: “Ya pues, me vas a besar o ya te has arrepentido?”, me paré como rayo y acerque mi boca a la suya, pero ninguno nos animamos a dar el primer paso, entonces ella me agarro la cabeza y me dio un beso rápido, luego se fue corriendo. Cuando Sancho se enteró de mis avances con mi empleada, rió como loco, aunque después me dijo como proceder ante la cholita y como debería ser mi primera experiencia sexual.
Esa noche no dormí bien, pensaba que luego de los besos debía intentar tener sexo con Lidia, pero no sabía como actuar, al día siguiente en el desayuno, Lidia se portó como siempre, servicial y callada, pero al momento de salir a mi colegio me escapé a la cocina para despedirme, ella parecía esperarme, pues ni bien entré se acercó y me dio un beso mucho mas largo que la vez anterior, cuando traté de abrazarla, se soltó con una risita y subió al llamado de mi hermana menor, cuando llegaba de colegio, siempre lo hacía antes que mis hermanos, ya que mi centro de estudios quedaba mas cerca de mi casa que donde estudiaban ellos, esa tarde entré como un loco a la casa, pues sabía que Lidia estaba sola, en cuanto la vi en la cocina quise abrazarla y besar su boca, esta vez si tuve suerte, ya que me dejó que la abrace, luego la besé largamente, cuando nos separamos, ambos estabamos colorados y avergonzados, luego me fui a mi cuarto a esperar que lleguen mis hermanos para almorzar. Desde ese día yo no pensaba mas que en los encuentros con Lidia que se hicieron un poco mas largos, cuando ella salía de permiso yo entraba a su cuarto a espiar sus cosas, a oler su ropa, andaba emocionado por esa linda chapaca. Luego de 3 semanas la cité de nuevo en la placita, ese domingo acudió puntual a las 8 de la noche, ni bien nos sentamos en el banco, empezamos a besarnos sin temor de que alguien nos pille, yo acariciaba sus trenzas, su cintura y su cuello, tampoco me atrevía a mas, entonces ella me agarró las manos y me dijo: “ Ya has aprendido a besar a una chica, hasta cuando quieres que sea tu profesora ? “ Le contesté que como todo iba bien, podíamos seguir con algo mas de enseñanza, me contestó que era peligroso eso de estar besandonos en la cocina, que tal vez mis hermanos o mis padres podían sospechar algo, que si bien yo no me porté atrevido, era muy incómodo saber que yo “quería algo” con ella, y que esto de los besuqueos debía acabarse de una buena vez. Seguidamente me abrazó y me dio un largo beso, mi lengua trataba de meterse en su boca, pero cuando traté de besar su cuello, retrocedió muy alterada y me dijo: “ Ya se lo que quieres vos, deseas que sea tu chola para poder acostarte conmigo, después te vas a alabar con tus amigos y yo voy a quedar como una cualquiera que se mete con el hijo de sus patrones, pero conmigo no va a pasar nada de eso, desde ahorita ya no quiero nada contigo “ , y se fue corriendo a mi casa, yo me quedé muy triste y avergonzado.
Pasaron varias semanas donde solo me saludaba lo necesario: “ Buen día joven o hasta luego joven”, este trato me dolía, ya que antes me encantó el trato de José Luis, extrañaba los besos rápidos en la cocina o en el patio donde Lidia solía lavar ropa, un domingo por la noche la esperé en la placita, pero ni bien me vió se acercó furiosa, “ Te he dicho que ya no quiero nada con vos, por que no me dejas en paz ? Si me sigues molestando le voy a avisar a tu papá !! “
Yo solamente la miraba en medio de la oscuridad, cuando terminó de reñirme y se sentó en el banco, le tomé de una mano, la hice parar y la abracé en silencio, sin intentar besarla ni nada, ella correspondió a mi abrazo, así estuvimos unos minutos, después nos dimos un beso largo y jugoso, como al descuido besé su cuello, ahora sin resistencia, Lidia se puso a jadear y me abrazaba mas fuerte, yo dudaba en acariciar sus pechos, pues en una ocasión me dijo que no le gustaban los atrevidos ni manoseadores. Cuando nos separamos me confesó que yo le gustaba mucho, pero ella era empleada domestica cholita y yo era el hijo de sus patrones, había muchas diferencias entre nosotros y yo era mucho menor que ella, ante tales argumentos solo me quedó decir que tambien me gustaba mucho, y que estas semanas sin sus besos fueron una tortura para mi, que en el colegio solo pensaba en ella, que deseaba que estas citas en la placita no acabaran nunca, debido a la hora Lidia se despidió con un beso y se fue corriendo a mi casa, durante una semana conservamos la distancia, sin besos ni nada, hasta que ese próximo domingo mi familia debía ir a un almuerzo donde mi tío Benjamín, ahí vi la ocasión para poder estar con Lidia, y en mi propia casa, ese sábado comí bastante fruta y fingí sentirme enfermo como para ir al almuerzo, mis padres no se opusieron a que me quedara en casa, aunque iba a estar solo, ya que Lidia tenía su día libre, cuando la cholita se enteró que ese domingo iba a quedarme solo por estar enfermo, me dirigió una mirada cómplice, me deseó una pronta mejoría y ese domingo por la mañana salió como siempre.
Cuando mi familia se fué rumbo a la zona sud, que es donde vive mi tío, quedé triste por no poder salir, pues no tenía dinero ni ganas, además llovía, estaba viendo TV cuando sentí un ruido en la cocina, bajé en calzoncillos y cual no sería mi sorpresa al ver a Lidia que había vuelto para “cuidarme”, muy avergonzado por estar en interiores, volví a mi cuarto a vestirme, cuando bajé después de unos minutos, Lidia estaba en la sala, se había puesto su mejor pollera, llevaba una blusa bordada y una manta con flores, su cabeza coronaba un sombrero de tarijeña y tenía una flor en la oreja, era una hembra linda, joven y estaba vestida con la ropa tradicional de su tierra, que mas podía pedir ? Además estabamos solos en casa, me senté a su lado preguntandole por que había vuelto, su respuesta fue. “ Por vos pues sonso, por quien mas he de volver, se que no estabas enfermo, ahora no hay quien nos moleste o no? Ya no pude aguantar mas mi deseo y ahí mismo empezamos a darnos besos muy ardientes, le quité el sombrero y la manta, ahora me animé a besar ese cuello, viendo que no decía nada, me puse detrás de ella para acariciar sus pechos por primera vez, tambien sentía sus nalgas ante mi pene, mis manos bajaron hasta su entrepierna y pude acariciar su vagina sobre su brillante pollera, la cholita jadeaba con los ojos cerrados, pasado un momento, se soltó de mi abrazo y me llevó a su cuarto, cuando entramos me dijo: “ Ahora Joselito, voy a enseñarte algunas cosas, espero que nada te duela y no te portes mal conmigo” , me echó sobre la cama y empezó a sacarme la camisa mientras besaba mi boca, después me sacó la polera, el pantalón y el calzoncillo, quedé algo avergonzado pues era la primera vez que estaba desnudo ante una mujer, “ No tengas miedo, lo que aprendas ahora vas a tener que hacer toda tu vida” me dijo, ante mi asombro, Lidia me besaba la boca, el cuello, bajando por mi pecho llegó hasta mi pene duro y se lo metió en la boca, no lo podía creer, esa cholita mostraba una sabiduría excelente para el sexo, chupaba mi pene muy despacio, su lengua acariciaba mi glande y sus manos sobaban mis testículos, pero ella aun estaba completamente vestida, cuando sentí que iba a eyacular, la separé de mi, la eché sobre la cama, (como me indicó Sancho), le subí la pollera, le saque el calzon , le abrí las piernas y metí un dedo en su vagina tratando de acariciar su clítoris, pero mi inexperiencia era mucha, pues la cholita me dijo; ” No hagas eso, me lastimas, mejor meteme tu lengua”, con algo de asco, acerqué mi boca a esa vagina colorada y comencé a chuparsela, ese sabor salado no me gustó mucho, pero cuando sentí sus gemidos de placer y supe que mi boca era la causante, me empeñé mas en satisfacer a esa linda cholita, luego de unos momentos sentí que Lidia se aguantaba por gritar, ahí me di cuenta que alcanzó su orgasmo, entonces me agarró la cara y me besó muy apasionadamente, después terminó de sacarse la ropa, quedando desnuda, muy excitada y dispuesta a cualquier cosa, estando yo echado, se me sentó encima , acomodó mi pene dentro su vagina y empezó a subir y bajar sobre mí, me tomó de las manos y las puso sobre sus senos, era algo inexplicable para mi, estaba teniendo mi primera aventura sexual con mi empleada domestica, pero era una mujer muy sabia en cosas del sexo, me vino una gran emocion al sentir que mi eyaculacion se acercaba, de pronto, le inundé la vagina con mi semen joven de adolescente, a la vez Lidia gemía y se retorcía de placer, luego vino una lenta calma, la cholita se bajó y se echó a mi lado, nos abrazamos y así estuvimos casi una hora, ella me preguntó que como me pareció ella, que si “eso” iba a hacerlo con otra chica, que nadie debía enterarse de nada, yo le juré que lo que pasó esta tarde, era solo para nosotros. De pronto, inclinó su cabeza y nuevamente empezó a chupar mi pene, cuando estuvo bien parado, la cholita me dijo: “ Ahora Joselito, vas a aprender otra cosita bien rica”, me hizo hincar sobre la cama y se puso como perrito delante mío, agarró mi pene y se empezó a frotar el ano, “Empuja, empujá”, me dijo, así lo hice hasta que sentí que la cabeza de mi pene entraba dentro su trasero, se levantó y me agarró de mis caderas e hizo que mi pene entre hasta el fondo de su ano, asombrado ante aquello oí que dijo: “ Joselito, ahora movete despacito, despacito” , con algo de miedo empecé a moverme sintiendo que la cholita temblaba ante cada entrada de mi pene, casi sin darme cuenta, ambos estabamos moviéndonos fuertemente, los gemidos de la cholita me excitaban mas, hasta que de pronto eyaculé dentro el ano de la chapaca, nuevamente nos separamos y nos echarnos de nuevo a descansar.
Mi curiosidad me llevó a preguntarle donde había aprendido tales “cosas”, y ella me respondío que cuando era muchachita de 15 años, se fue a trabajar a la ciudad de Tarija donde una familia Castellanos, que al principio la menospreciaban, pero con el tiempo cambió y se puso”macanudita”, entonces fue que los hijos de su patron trataban de manosearla la vez que podían, como a ella eso no le gustaba, se quejó ante su patrona, la vieja prometió que nada de lo anterior se iba a repetir, sin embargo, la semana siguiente los hijos hicieron una parrillada en la casa, a ella le invitaron vino, y cuando estuvo chupadita, y ante la ausencia de los padres, uno de los hijos del patron llamado Mauricio, se la metió a su cuarto y abusó de ella, cuando Mauricio terminó, entró su hermano Augusto y tambien se aprovechó de la cholita, esa tarde los 2 hermanos la iniciaron en su vida sexual, como ella no se animó a reclamar a sus patrones por temor a perder su trabajo y además los hermanos le dijeron que nadie iba a creerle pues quien le dijo que tomara, que ella de chupada sabía bien a lo que entraba al cuarto.
Desde esa fecha, los 2 hermanos tenían sexo con Lidia cuando querían, por sus favores sexuales le regalaban cositas, como anillos, dinero para ropa, le compraron ropa interior fina, un televisor a colores, dinero y mas que todo, le pedían total silencio, Lidia, por temor a esa familia tan adinerada de Tarija y ante tanto regalo, acabó durmiendo cada noche con uno de los hermanos, lo que hizo que ganara mucha experiencia y disfrutara plenamente del sexo, luego de 2 años, cuando el hermano mayor se casó con una chica muy linda llamada Maria Virginia Arce y se fue a vivir a otra casa, Augusto, el hermano menor quiso compartir a Lidia con sus amigos, lo que ocasionó que la cholita se retirara de su trabajo y se viniera a La Paz para olvidar su pasado, cuando llegó se fue directamente al mercado camacho, que es donde se hallan mujeres para trabajo domestico, y la primera señora que se le acercó fue mi madre, lo demas ya es historia.
Con mi empleada tuve bastante sexo casi 2 años, ya no me preocupaba conseguir novia, si con ella podía tenerlo todo, Lidia se retiró justo antes de que yo saliera bachiller, después ingresé a la U y cuando fui perseguido por García Meza, tuve que seguir estudiando en Tarija, una tarde junto a varios tarijeños fuimos a ver un concurso de belleza criolla, cual no sería mi sorpresa cuando mi ardiente cholita estaba entre las finalistas, ella es una de la fotografía, pero no les digo cual, pero sepan que como la chola chapaca no hay.



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